Y volver, volver, volver…

Barcelona es buena si la bolsa suena. La recesión económica sufrida por Juan Carlos al cruzar el charco, así como la improbable o, a lo sumo, limitada mejora tanto salarial como contractual que le ofrecía su segundo año en la mejor liga, unido al peso que supone aguantar en solitario el calvario de Memphis tras la marcha de Pau (compañero, amigo y un factor fundamental en su marcha) a Los Ángeles, y a la irrisoria posibilidad de proyecto baloncetístico decente en el estado de Tennessee, han sido razones más que suficientes para hacer las maletas y aceptar la cuantiosa y atractiva oferta que seguro le ha hecho llegar a sus oidos Joan Creus. Y es que las cosas suenan mucho mejor si te las dice Creus.

Y es que como en casa, en ningún sitio. Tener un proyecto deportivo en el que volver a competir por algo, pasar de ser “uno más” a ser el “número uno”, pasar de vivir rodeado de compañeros a vivir rodeado de amigos, pasar de la hamburguesa a la butifarra, y sobre todo, pasar de hacer malabarismos con la cuenta corriente a la tranquilidad que da el más que rentable Plan de Pensiones azulgrana, son razones suficientes para la vuelta a casa. Bienvenido mister Navarro, ya le echábamos de menos.

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