Mucho tiempo había pasado desde la última noticia de “Vergüenza ajena” en el panorama del baloncesto, pero una vez más, un impresentable (por llamarle de alguna manera), se convierte en el triste protagonista de esta noticia, al arrojar una bengala de fabricación casera desde las gradas durante un encuentro de baloncesto que se disputaba en Israel, concretamente en la cancha del Hapoel Jerusalén.
Yoav Lizstein, agente de seguridad del Malja Arena, sufrió la amputación de tres dedos de su mano, al intentar retirar el petardo de la cancha. “El animalito” autor del grave incidente aún no ha sido identificado por las autoridades, aunque se sigue investigando el suceso. Esperemos que dentro de poco lo encuentren, y sea castigado por sus actos.







