Haceros, haceros la foto, que es lo más cerca que vais a estar de ese partido.
Miércoles, doce de septiembre. 17:55 horas. Llegamos a Siena dispuestos a afrontar el sprint final de nuestras vacaciones “familiares”. El Dr. y yo habíamos renunciado a parte de la primera fase del Eurobasket.
Dejamos Alicante el día después del Francia-Italia. Seis días siguiendo los resultados por el teletexto de la RAI y La Gazzeta dello Sport, y siempre de reojillo. “Nos habíais prometido que nada de baloncesto”……, dijo ella, con actitud desafiante, mientras la otra miraba con cara de asco. “Si es sólo un momentito a ver si Grecia……” intenté balbucear. El doctor se hizo el sueco y el Chacho, que no tenía nada que perder y mucho que ganar se encargaba de la intendencia, facilitándonos resultados. Él fue el que, a base de sms y llamadas a su hermano, nos iba “radiando” el partido contra Israel.
Con todo esto a nuestras espaldas llegamos, veinte minutos antes de la hora señalada, a un aparcamiento situado frente a la Universidad de Siena. Estábamos todavía embebidos por la belleza de la entrada a esta ciudad, llena de historias, belleza y color. Aparcamos el coche y algunos se dirigen al aseo mientras otros pululan por la puerta de la Universidad, para ver el ambiente. Dos días después vimos un reportaje en la TV de la RAI sobre los “botellones” italianos, con imágenes de esta ciudad, universitaria por excelencia, y el ambiente que se genera en la plaza del Duomo. Nos reunimos y comenzamos el ascenso por el casco antiguo de la ciudad.

Treinta y ocho pasos más tarde nos encontramos con un cartel, frente a La Accademia Musicale Chigiana, que nos hace apretar el culo. Triangular el sábado, Montepaschi Siena - CSKA Moscu - Unicaja. El doctor y no, nos miramos con los ojos como platos, sabemos que pensamos lo mismo, sabemos que es prácticamente imposible. Me intento girar hacia Yolanda, pero justo antes de iniciar el giro para intentar preguntarle, sin mirarle a los ojos, si le importaba, me dijo: “Haceros, haceros la foto, que es lo más cerca que vais a estar de ese partido”. El resto de la tarde se nos fue ente tumbarnos al sol en la Piazza di Campo con un helado en la mano y la búsqueda inexorable de una camiseta del Montepaschi que mitigara el mono de baloncesto al que nos estaban sometiendo…. Me dí cuenta de que estoy enganchado, y el doctor también.
P.D. Como en Alicante, no encontramos una puñetera camiseta del equipo de baloncesto en ninguna tienda.






