Como era de prever la salida de Maljkovic no se ha hecho esperar. Eso si, el club le ha tenido que pagar íntegro el segundo año de contrato que en un alarde de habilidad por parte de sus directivos le firmaron el año pasado cuando se confiaba en “uno de los entrenadores más grandes y respetados de todo el continente“ para llevar al equipo a lo más alto.
Y es que desde la marcha de Ivanovic los vitorianos están algo desorientados con el tema del entrenador. No son pocos los que desde la fuga de Dusko a tierras barcelonesas han ocupado uno de los banquillos más apetecibles de toda Europa con la misma suerte. Pedro Martínez -que pasó sin pena ni gloria-; Perasovic -al que de nada le servirían un subcampeonato de liga, una copa y una supercopa- que acabó saliendo por la puerta de atrás, en una actuación por parte de los dirigentes vascos donde las formas brillaron por su ausencia; y de guinda Maljkovic -cuya actuación no voy a recordar- que conseguiría levantar a todo el Buesa Arena bajo el grito de “Boza vete ya”; y sin contar las veces que Lezkano ha tenido que coger las riendas de forma obligada -y que si le dieran una oportunidad…- .
Y es que el afán de los dirigentes del Tau por conseguir la corona europea les ha llevado en mi opinión a tomar muchas y desacertadas decisiones digamos técnicas. El Tau ya es un equipo grande y cuando tenga que llegar su momento en Europa llegará, y siempre que los que manejan los hilos en Vitoria guarden sus delirios de grandeza y dejen trabajar al que desde su criterio sea “el elegido”. Ahora suena Mahmuti para comandar el enésimo intento de coronarse en Europa, pero el nombre es lo de menos. Las cosas cuando se hacen bien tienen recompensa y hasta hace unos años el Tau iba en la dirección correcta, pero las prisas como dice el refrán, son malas consejeras (y como dice mi padre solo para los malos toreros y los delincuentes). Esperemos que la elección sea la correcta.





