Randolph se convirtió en el artífice de la victoria al anotar 1 tiro libre (el otro lo falló) en los últimos dos segundos del encuentro (¿presión?…qué va), cuando todo parecía que el partido terminaría en prórroga. El resultado final 91-92.
Pero no puede resumirse en un simple tiro libre, no no,…fue más que eso. El primer cuarto del encuentro fue una EXHIBICIÓN de los Hornets para deleite de su afición, en la que les entraba todo lo que tiraban, y los Blazers atónitos, intentando evitar el ridículo. El ridículo no se si pudieron evitarlo, lo que si sé es que al final del cuarto, el electrónico marcaba un apabullante 38-13. Y claro, con una diferencia de +25 para los locales, cualquiera de nosotros pensaría que el resto del partido sería un mero trámite para los Hornets.
Pero no, el rapapolvo de McMillan tuvo que ser importante, porque en el segundo cuarto su equipo salió a la cancha con ganas de revancha. Randolph tomó las riendas y lo que parecía imposible, se convirtió en realidad, los Blazers devolvieron "la bofetada" (15-31), recortando la diferencia y concluyendo el segundo cuarto con el resultado de 53-44.
Tras el descanso, los Hornets entraron en estado de shock, mientras que los Portland Blazers seguían recortando la diferencia, poco a poco, hasta dos segundos del final (92-92), momento en el que apareció Randolph (31 puntos y 12 rebotes) para anotar un tiro libre (en ese instante había anotado los 14 que había lanzado) y permitirse el lujo de errar el siguiente, consiguiendo una trabajada victoria (física y mental) para los Blazers.
Brian Scott, entrenador de los Hornets, no encontraba palabras para definir lo sucedido: "Right after the first quarter we were a completely different team" (Tras el primer cuarto hemos sido un equipo totalmente diferente). Desastroso más que diferente, pero así es la NBA, pierdes de 25 en el primer cuarto, y al final ganas en el último segundo…I love this game
Un poema las caritas de Stojakovic, Chris Paul y compañía…
Ah sí, hoy no fue noticia la ausencia de Sergio Rodriguez en el encuentro. McMillan está consiguiendo que ya me lo tome como algo "natural", pero me resisto a ello. Hace un par de días leí en el periodico (Marca, creo) unas declaraciones de Sergio en las que afirmaba que el está contendo con el solo hecho de estar en la NBA, que lo único que le falta para que el sueño sea completo, es que juegue (algo por lo menos)… Bueno por lo menos el canario se lo está tomando con tranquilidad (con 20 añitos es normal, tu oportunidad te tiene que llegar tarde o temprano), y yo no voy a ser menos, y me mantendré sereno sin recriminar nada, por ahora, al bueno de McMillan.





