El resumen del encuentro podría realizarse con un par de palabras: LeBron James. Con 32 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias se convirtió en el artífice de la victoria para los Cavaliers. Pero no sólo contribuyó con su espectacular juego, sino que también contagió a sus compañeros su sed de victorias. Cuarta victoria consecutiva para los Cavaliers (6-2).
Noticia será (y prometo ponerlo en mayúsculas) cuando los Portland ganen algún primer cuarto de los encuentros que jueguen. No sé si le daré demasiada importancia a "empezar" bien el partido, pero me parece "sorprendente" que los Blazers siempre vayan por detrás en el marcador (6, 8 ó 25 puntos de diferencia). En esta ocasión 24-18. Y de nuevo a seguir con la rutina, realizan un 2º cuarto "decente", en el que Randolph se puso las pilas (27-25).
Y en el tercer cuarto L. James quiso ser el protagonista, y cuando este jugador se propone hacerlo nadie puede "decirle que no", consiguiendo una diferencia a favor de los Cavs de 18 puntos. Y claro, intentar remontar a un equipo como los Cavs, imparables esta temporada (sólo superados por los Utah con 7-1), 18 puntitos puede convertirse en una tarea, cuanto menos, difícil. Y así fue, mero trámite para los Cavs. (100-87).
Lo mejor del encuentro, por lo menos para nosotros, fue que McMillan, otra vez, y por segundo partido consecutivo, confió en Sergio Rodríguez, ésta vez estuvo en la cancha durante 26 MINUTOS (récord), aunque no tuvo una actuación memorable, anotando una canasta de 2 (de cinco intentos) en el último minuto del encuentro, pero de nuevo abrió el tarro de las esencias con sus ASISTENCIAS, 8 otra vez (16 en dos partidos, nada mal).





