Laura Rubia, la debilidad de los “Golden Boys”

Laura RubiaAquello de que todo éxito tiene su secreto también es aplicable a la selección española de baloncesto. Porque la química que desprende este grupo humano va más allá de lo puramente deportivo. Así se ha podido comprobar estos días en Sevilla, antes, durante y después de cada partido o entrenamiento. Bromas, cánticos o juegos de la pocha al margen, en las sesiones de trabajo cobra protagonismo Laura, hija del delegado del equipo, Manuel Rubia, considerada por el Comité Organizador del EuroBasket voluntaria número uno. Y con todo merecimiento.

A sus 20 años, Laura se ha ganado tal condición a pulso desde que el año pasado iniciara su especial colaboración con el equipo nacional en la concentración de San Fernando (Cádiz) previa al Mundial de Japón.

Y es que sus prestaciones rompen las barreras propias de su función (ayudar con las toallas, el agua, los balones o el material) para integrarse de lleno en lo emocional. Porque no cabe otra que rendirse ante esta enamorada del baloncesto cuya pasión, inevitablemente, le viene de sangre, ya que su padre, delegado del equipo español desde el Europeo de Estambul 2001, fue jugador de Mayoral Maristas y Caja de Ronda, posterior técnico de los colegiales y desde la temporada 87/88 delegado del Unicaja. “Laura es feliz en este mundo y cada vez que puede me acompaña en la selección y cada tarde en los entrenamientos del Unicaja”, apunta Manolo Rubia.

Los lazos sentimentales vienen por sí solos. No hay más que ver el trato con los chicos de Pepu para darse cuenta. “Con todos los jugadores, incluso de otros equipos que conoce de la ACB o la Euroliga, o porque hayan jugado contra Unicaja. Y cuando se van tienen siempre a Laura presente. Pepe Sánchez se despidió con una carta dedicada prácticamente a ella, que le ha hecho, decía, superar los momentos malos en Málaga y ver la vida de otra forma”, apunta el delegado de la selección antes de ser interrumpido por su hija. “Papi, y Berni, y Carlos, y Jiménez…”. Porque Laura no olvida un nombre, y menos un dorsal de los que considera sus amigos. Eso sí, su debilidad se llama Marc Gasol, que ha relegado a un segundo plano a Felipe Reyes. “Es el más guapo. Todos los son, pero Marc…”, señala antes de reconocer cómo disfruta ayudando al equipo. “Y jugando con la PSP que me deja el ‘Chacho’, peleándome con Marc por los balones. Todos son muy buenos conmigo. Ojalá consigan la medalla de oro”.

La imposibilidad de desplazarse al Mundial de Japón puso a prueba la especial relación de Laura con este equipo. Y es que su padre tuvo que hacerse con una webcam para poder hablar y verla a diario. “Los jugadores se pasaban de vez en cuando para charlar con ella, de la que intento no separarme demasiado tiempo”. El propio Garbajosa, ex jugador del equipo malagueño de la ACB, mataba la morriña desde Toronto llamándola de vez en cuando. Y es que no cabe duda: Laura, la chica de la eterna sonrisa, se ha convertido en la gran debilidad de los “Golden boys”.

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