La Crónica del Dr. Vilches y el Dr. House: Hospital Central -El Momentito-

El día que parecía se introduciría carne fresca en la pachanga, el tembleque de piernas fue mayor que las ganas de baloncesto y nos volvimos a ver las caras los de costumbre. Con viejos conocidos como Frodo que ha tardado 7 meses en abandonar la Tierra media y reencontrarse con un balón, ha prometido que la próxima vez vendrá con Gollum. No faltó Chicho ya recuperado, al igual que Proc a quien hemos echado de menos, ni el viajero Sergio, amén del organizador por antonomasia, Cocacolo. Que pasó toda la mañana trabajando, radial en mano, para que todo estuviese a punto… o algo parecido… (¿le habrán retirado el voto en junta?)

Tras un primer partido insulso, no estaban ni los becarios, miren si era poco serio, se formó el primer equipo que trajo algo diferente a la arena del 12Puentes.
Ya se sabe que si Cocacolo y Daeron coinciden en un conjunto la intensidad defensiva rozará límites insospechados mientras que la capacidad ofensiva se diluirá como un azucarillo en el mar. Así, al grito de “esto es Esparta” el segundo partido se prolongó bajo la enorme bola de fuego para dar la victoria al cuarteto: Cocacolo, Edith, Daeron, Jovenalumno. Por triples, como no, si esperabais otra cosa tendréis que iros a otros lugares para verlo o que ellos no coincidan en el mismo conjunto.

Asfixiados y sin aire fresco en los pulmones (a ver si ponen sombra…), fueron invitados a salir de la cancha en el siguiente envite. Esta vez Daeron no anotó el triple como buen Giricek. Era el “momentito” de Sergio que se hacía grande bajo aro y con sus giros marca de la casa finiquitaba el asunto. Sergio, Valero, Fran y Frodo.

En estas, el Doctor se dejó caer por la cancha para dar muestras de su calidad, aunque como los grandes maestros guardaba lo mejor para el final.

Las acciones se sucedían sin pausa. Y los equipos entraban y salían. El Doctor rompía un empate a tres con un triple sobre bocina, Mariano enseñaba como penetrar a canasta con plasticidad y Valero dominaba en el puesto de pívot sobre unos sorprendidos Proc y Chicho que veían como la juventud es más que Daerons y Jovenalumnos y los jugones también tienen cabida.

Al fin, un grupo de valientes se decidió a permanecer más de dos partidos seguidos en pista. Suburu y los tres enanitos. Con tres bases y un pívot anómalo, demostraron la importancia de moverse por el campo (y hacerlo bien). Parecía que tuvieran aire acondicionado incorporado ya que mientras el resto caíamos presa del calor con incapacidad general para movernos, ellos recorrían con gracilidad la zona y su perímetro. Era “el momentito” de Jovenalumno quien se sacó la espina de su primera actuación pachangueril con un buen montón de canastas (N.A: ya era hora, coño).
Suburu ganó la zona con inteligencia, Mariano movió a los suyos y Edith apareció siempre que hizo falta. Y los cuartetos formados por Doctor, Daeron, Chicho, Proc y Karakolillo, Frodo, Sergio, Valero; les miraban recelosos desde las alturas (malditos enanos).

Fue el segundo cuarteto quien osó recuperar la pista para su juego, aprovechando sus interiores y la versatilidad de los exteriores. Aún así el 12Bridges era zona de guerrillas y nadie podía hacerse con el control (solo veía Charlies, ¡dios mío!). A excepción del cuarteto del Doctor and company que era despachado en cada uno de los lances con crueldad a base de triples. La victoria no era para ellos y con la cabeza gacha terminaban una y otra vez en la banda. Así despertaron a la bestia.

Y aquí hay que hacer un inciso. Porque es el momento de: “El triple de Suburu”…un silencio…miradas que buscan miradas…caras de sorpresa, admiración, vergüenza, mucha vergüenza…labios que se aprietan…temblores y sudores fríos…y por fin…risas, muchas risas.

Una vez repuestos del esperpento, la sucesión de juego trajo de nuevo al cuarteto del Dr.moon a pista. La bestia fuera del encierro resultó letal. Echando el resto y apoyado en la defensa del equipo el Doctor se las arregló para enchufar las canastas necesarias para dejar a su equipo sobre la arena. Y de ahí ya no les sacó nadie. Fue “el momentito” del Doctor. Llegaron también las mejores acciones de Chicho y Proc y así poco se podía hacer.

Después llegó la hora de despedidas y rendir cuentas en casa. Sergio y Frodo entraron por Chicho y Proc y nada cambió. Daeron repartía juego (a su manera) y el Doctor hacía diabluras (a su manera también).

Y como cierre… Dr.moon, Daeron, Valero y Frodo contra Edith, Jovenalumno, Marianovic y Suburu. Inicio arrasador de los primeros 4-0. Pero llegó “el momentito” de Mariano y despegó a su equipo. Aún así, la combinación cansancio y Valero+Dr.moon+extraño juego de Daeron… dio la victoria a su equipo. Fin de fiesta en la pachanga más multitudinaria del año.

Pero la próxima semana… se avecina avalancha, aunque esa es otra historia.

Premios Daeron. Edición 2

Mayor progresión: Jovenalumno (aunque el listón estaba tan, tan bajo…)
Donde pongo el ojo pongo la bala: Dr.Moon (recuperando antiguas sensaciones)
Envíos express: compartido entre Daeron y Marianovic (aunque la mitad de las asistencias de Daeron eran tiros malos a canasta; N.A: aunque valen igual, ¿no?)
Codos para qué os quiero: Jovenalumno (cansado de que le dijeran que defendía con la mirada)
El rock and roll nunca muere: Proc (aún falto de forma, sacó fuerzas de flaqueza para imponer su calidad en un par de acciones brillantes)
Psicólogo en pista (aunque en esta ocasión es premio negativo): Cocacolo (el único que cuando un compañero se dispone a lanzar suspira a los cuatro vientos… “pero no lo falles”) N.A: Suburu sigue tratamiento psicológico tras aquel lance.
Mejor defensor: Suburu (destapado como un líder nato en la zona)
Si lo sé no tiro: Suburu (recordado por mucho tiempo)
Manos, me siento traicionado: Daeron (por tantas ocasiones desaprovechadas) N.A: Aprovechadas bien por otros.

Premios “Doctor Vilches”

MVP: Suburu (nuestro jefe, es que si no nos paga…)
Mejodieronlatardedebasquetlosdelacomunidad.com: Cocacolo y su radial.
Se le añoró: Pelucho, titán entre los titanes.
Si lo se no vengo: Los novatos, que ya sabían porque no tenían que venir (Mariano no enseñes el látigo tan pronto).
No me hace falta abuela: Valero, ya le decimos todos lo bueno que es.

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