La crónica del Dr. House: Siete novias para siete hermanos

Sacad la ropa de abrigo, el otoño no hace prisioneros. Una legión de constipados desborda las ciudades, pero los hombres marchan a la batalla. Asid los pertrechos, disponed las lanzas, juguemos a baloncesto.

Con la fe y el corazón apoyados permanentemente sobre los miércoles, las amenazas de lluvia sientan como un derechazo de un boxeador profesional. Quieres seguir en pie, pero no sabes cómo. El error de previsión del anfitrión por antonomasia, llevó a los pachangueros a extender sus redes de intendencia. El viaje por el desierto nunca fue tan penoso como esta semana, pero una vez más, la situación se resolvió favorablemente. El Garbinet abrió su pecho a cambio de un euro por cabeza y ninguno rechazó chupar la teta.

Y en gran parte, el éxito a quien corresponde. El nuevo patrón de las pachangas: SanSonero. Los estudios de meteorología son una patraña y el “aemet” el timo de la estampita. Si un hombre tiene una teoría y cree en sí mismo, escúchale, pero si además es pachanguero, acompáñale al fin del mundo. A partir de ahora, los días importantes nos encomendaremos al santo.

Reunida la prole, se lanzaron los tiros clasificatorios. Comienza a ser un problema. Hay una importante falta de nivel en el tiro libre, se imponen entrenamientos continuos para muchos de los asistentes. Diez minutos de selección natural, son excesivos. ¿Piedra, papel o tijera la próxima cita? Ojalá no.

Diez en pista. Con calzón gris: Mariano, Pepe, Dr.moon, Edith y Pipo. Con calzón azul: Cocacolo, Proc, Daeron, Rafa y Sansonero.
Y jugando a todo el campo, como le gusta a los clásicos.

Con las reservas al 100% se inició el espectáculo. Aún fríos, los grises golpearon pronto. Mariano se coló por la parte central y anotó con facilidad. Tocaba apretar los dientes. Una buena combinación del equipo azul dejó a Sansonero esquinado y con tiempo, es letal a 5 metros. No fue la única que tuvo, un par de ataques después repetiría. No se amilanaron los grises. La buena movilidad de todos sus hombres les llevó a comandar el ritmo. Pipo ha crecido como jugador. Se siente en el ambiente. Está a gusto como Pívot (ya tocaba). Las píldoras del Coach Coke surten efecto. Fue el punto desequilibrante: El rebote.
El marcador se apretó. Dos expertos como Cocacolo y Sasonero saben remar en estos casos y el resto ha de subirse a su barco de cualquier modo. Pero terminaron hundidos. La diosa fortuna, esta vez esquiva, y una pésima selección de tiro de los azules dilapidó sus opciones. Dos contras de los grises y el partido quedó listo para sentencia. 5-4.

Cambios.

Sansonero, Proc y Daeron salieron del campo para dar entrada a Roger, Josep y Fran.
El rodillo estaba en marcha y los grises no daban óbice a la reacción. 3-0. Sin despeinarse. Y la comadreja asomó la patita. ¡Ay, amigos!, disfruta más con el vaivén del 5 para 5 que los niños con el circo. Cocacolo es el maestro del trantrán, del juego en el poste, de las penetraciones a cámara lenta y del salto en gravedad cero. Y los azules entraron por la puerta grande en la pelea. 3-3. Canasta de Rafa a 4 metros, donde hace daño, y 3-4. Tocaba culminar la remontada. Las maneras no fueron las mejores. Una contra de los grises se cortó en seco por los gritos apasionados del Coach Coke que pedía a los suyos falta. Pero tanta vehemencia puso que terminó por convencer a todos de que había existido una falta. Mató la contra y descentró a sus rivales unos segundos que pudieron ser cruciales. La justicia quiso que el mayor damnificado, Mariano llevara al electrónico (imaginario) el 4-4. Y con todo por decidir un rebote defensivo de los azules nos hizo revivir otra época. Con la consigna de: “¡arriba, a Iturriaga!”, el palomero Cocacolo finiquitó el segundo encuentro. 5-4.

Llega Jovenalumno.

Se hizo mucho de esperar, aunque compensó con creces la falta de puntualidad. Sin duda alguna se convirtió en el hombre del partido en esta segunda etapa.

Duelo de sietes.

Con Jovenalumno en pista, el número de contendientes subió hasta 14. A fin de paliar las esperas y sacar el máximo jugo al “dispendio” económico, se optó por jugar 5 para 5 con dos cambios por equipo.
Las primeras formaciones:
Grises: Mariano, Edith, Daeron, Pepe, Pipo, Proc, Sansonero
Azules: Cocacolo, Dr.moon, Roger, Rafa, Antonio, Josep, Fran

El desequilibrio, tan patente como resulta a simple vista. No pasó mucho tiempo hasta que los grises se marcharon con comodidad. El juego bajo tableros, las contras y la capacidad exterior minaban poco a poco la moral de los azules. Edith y Daeron sumaban triples, Pipo y Proc antepusieron el saber estar en el rebote a su propia integridad, Mariano y Javi cargaban con la dirección y las penetraciones, Pepe aparecía dentro y fuera. No había color.
De los azules poco a resaltar. Cocacolo se exprimía sin fe, el Doctor asumió riesgos y responsabilidades en el tiro, Rafa y Roger se difuminaron en la zona y Josep sorprendió gratamente con muy buenos movimientos sin balón aunque no consiguió las ansiadas canastas.
La reestructuración se hizo imprescindible. Jugar apetece, pero perder de bulto no. A ojo y con la precisión de un cirujano manco, se cambiaron cromos.
El resultado definitivo:
Grises: Edith, Mariano, Pepe, Proc, Sansonero, Antonio, Josep
Azules: Cocacolo, Dr.moon, Roger, Rafa, Fran, Pipo, Daeron
Partidos a 10 puntos.

Paridad. Es la palabra que mejor define la última etapa de los lances. Con cambios cada tres canastas, llegaron a disputarse hasta tres encuentros.
El primero dio muestras de lo acertado de los cambios. La intensidad subió y las posibilidades también. La igualdad en el marcador se mantuvo la mayor parte del tiempo. Se evidenció la carencia de jugar a todo el campo que tenemos muchos. Hubo pasadas de velocidad de Fran (demasiada zancada para tanta aceleración), descoordinación ofensiva (subir y bajar pesa en los brazos y las piernas) y algún que otro melón en los lanzamientos y los pases. Sin embargo, quedémonos con lo bueno.
El Doctor recuperó la senda del tiro con un lanzamiento de 3 marca de la casa en la cara de su autodenominado “perro de presa” Jovenalumno. Pipo se dedicó a colocar gorros a diestro y siniestro. Daeron rebañó una bandeja de Sansonero desde las alturas…
Y el marcador llegó al 9-9. Meted culos, sacad brazos, respirad defensa. ¡Luchad hasta el último aliento!
10-9 Grises ganan.

Partido de vuelta. Aleccionados, los azules pugnaron por la revancha. El exceso de testosterona trajo la falta de Rafa a Roger (los dos del mismo equipo), el exceso de revoluciones en ataque de Fran y Rafa, una vez más; y un par de mandarinas imperdonables de Daeron, junto con una que el aro resfriado se encargó de expulsar de sus entrañas cual flema. Con estas premisas, los grises tomaron ventaja. Era el tiempo de Jovenalumno. Dispuesto a dejar huella se imbuyó por el espíritu de Millera en su etapa lucentina, y se dedicó a compensar errores garrafales con aciertos notables. Así llegó un gran triple que secundó Edith con otro. La distancia fue infranqueable y todos los buenos intentos del Dr.moon no bastaron para salvar a los azules. Mariano, Sansonero, Pepe y Proc se encargaron de apostillar. 10-7

Tercero y último.
Esta vez no hubo corrillo de Coke, extenuado, miró a su alrededor en busca de un salvador. Ahí estaba Víctor para tirar del carro, junto con el sobrio Pipo (quien lo iba a decir hace unas semanas). Y creció Fran que dio pausa a sus ataques. El juego igualado siguió su curso. Los grises habían obtenido dos merecidos triunfos y contaban con el estado de gracia.
Del 3-2 para los azules se pasó al 4-3 para los grises. Rafa reprimió sus dolores para arrimar el hombro en defensa, Roger se multiplicó y Cocacolo resurgió de las miserias para retomar el timón de la nave. En estas, Daeron anotó un triple resolutivo tras unos dobles de Cocacolo dignos de los USA olímpicos; y la moral contagió a los azules abandonando a los grises.
A todos menos a uno: Jovenalumno, que había decidido guardar lo mejor para el final. Con el partido convertido en un correcalles, se sacó una penetración ortopédica made in Jovenalumno con una bomba esperpéntica que subió desde el suelo para superar a Pipo y colarse en la canasta. Increíble acción que desató las carcajadas de los presentes, su propio equipo no podía reprimir las risotadas y alguna lágrima. Una epopeya digna del recuerdo y digna aspirante a pelear con el triple de Suburu y el tiro libre de Suburu de cara a los premios pachangueros como jugada del año.
Y el fin de fiesta. 10-8 para los azules. Vitoria y efímera gloria. Sin más, pasemos a los premios.

Premios Daeron. Edición 9

– Mayor progresión: Pipo (sin duda ni discusión. Ha mejorado en defensa, en intensidad y en selección de tiro)
– Donde pongo el ojo pongo la bala: Edith (porque tiene una efectividad que ya quisiéramos el resto. Y aún así se le sigue dejando tirar sola…)
– Envíos express: Marianovic (este sí que es tu premio vitalicio)
– El rock and roll nunca muere: Dr.moon (tras atravesar un mala racha de tiro vuelve por sus fueros)
– Psicólogo en pista: Jovenalumno y Daeron (encargados de levantar el ánimo a sus respectivos conjuntos con arengas y buenas palabras)
– Codos, para qué os quiero: este premio va para el causante de la sangre de Proc (creo que fue el balón, así que podría ser para él)
– Mejor defensor: Cocacolo (impertérrito)
– Si lo sé no tiro: Daeron (qué melón más vergonzoso)
– Manos, me siento traicionado: Rafa (por sus muchos triples desaprovechados)
– Cuarteto de la semana: Mariano, Edith, Cocacolo y Pipo
– Pincho de merluza: Pipo (da igual cual se elija, soberbio)
– Canasta de la semana: Jovenalumno (sin parangón)

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