La Crónica del Dr. House: Pipo nos la metió doblada (10/09/08) | 24segundos.com

La Crónica del Dr. House: Pipo nos la metió doblada (10/09/08)

Se acabó el verano. Los días de mayor gloria quedan hoy atrás y las ilusiones de una nueva temporada florecen marchitas en algunos casos. Plantados como estatuas de sal vemos transgredir el día y la noche y al borde del abismo esperamos nuestra oportunidad para abrazar el balón: el único elemento capaz de acoger personalidades y caracteres tan distintos.

Quizás ya no vuelva a ser lo mismo, pero ahí queda para el recuerdo.

Esta crónica ha tardado en salir porque no quería desprenderme de mis últimos momentos como jugador pachanguero o simplemente porque las musas de la inspiración habían preferido tomar vacaciones ahora que todos volvemos a la rutina más cruel. En culquiera de los casos, los cronistas nos debemos a un público fiel. Y por vosotros va.

La primera tarde de Septiembre debía pasar la prueba de fuego: sobrevivir a la falta de luz y completar el quórum adecuado. Diremos que se quedó a medias.

De nuevo 16 valientes gladiadores derrengados nos dimos cita con ansias de sacar lo que llevamos dentro y regar con nuestro sudor la arena de la cancha maldita.

Un primer cuarteto potente marcó el inicio del juego: Chicho, Dr. Moon, Mariano y Proc; impusieron su clase para llevarse los primeros envites. Alguno con extremada facilidad (recuerdo, sin ir más lejos, una racha de tres seguidas del Dr. que nos dejó con la lengua fuera)

Sin embargo, lo que amenazaba como una racha a perpetuidad falleció en los inicios. El cuarteto Edith, Cocacolo, Sansonero y Suburu; enseñó el camino. Tumbó a los cuatro grandes y los echó a los perros: cuatros despojos sin fe, arañando el parquet con sus andares extravagantes (Pedro, Pepenc, Roger y Daeron)

Y hete aquí, que Bárbol Mariano erró por primera vez en la tarde. Permitió sacar al equipo andrajoso y llegó la perdición. Triple, canasta, triple. Pedro, Pepe, Daeron. 5-0. Tan sorprendente como irreal. Una táctica que iba a dar mucho de qué hablar.

Y así pasaron los partidos. A base de 5-0 sorprendentes. La táctica más absurda y simple. Daeron enchufaba sobre la bocina tantas veces como hacía falta. Pedro tiraba de clase (y de mano). Pepe demostró su polivalencia (ya quisiéramos muchos saber hacer lo que él hace). Y Roger hizo de Roger: uno a veces no se da cuenta de que está, pero siempre trabaja por el equipo en el que le toque sin protestar, sin alzar la voz y sin egoísmos.

Aunque tampoco puede decirse que reinaran aquella tarde. En varias ocasiones mordieron el polvo y probaron los sinsabores de la derrota, pero siempre regresaban airosos con la táctica simple del 5-0

Y como de costumbre…

Además de jugarse los partidos, uno tiene la oportunidad al asistir a las pachangas de disfrutar momentos deliciosos, de esos que sirven a Andoni Ferreño y a Mar Saura para redactar sus premios, y que por más tiempo que pase, siempre que dos pachangueros coincidan podrán rememorar y echar unas risas.

Si uno fuera aún más malévolo, iniciaría esta sección con la tanda de tiros libres y la perla que uno de los ilustres dejó destrozando retinas. No obstante, guardaré silencio está vez para no perder el puesto de trabajo. Ahora bien, ante la obra de arte de Pipo, no se puede hacer otra cosa que relatar el hecho que ha dado título a este relato.

Estábamos los pachangueros preocupados por la ausencia de luz, cuando el anfitrión Cocacolo confió en el joven Pipo. Un muchacho que se reformado en estas últimas semanas dejando atrás los tiempos de codos para qué os quiero. La misión no parecía complicada. Introducir una ficha en el dispositivo del campo de juego para encender las farolas. A cualquiera que no lo viese se trataba de una ranura estrecha y fina con dos muescas coincidentes con los de la ficha.

Lo cierto es que yo no estaba allí y desconozco lo que Pipo hizo exactamente. Pero la primera pista de que algo fallaba fue el grito de Cocacolo: Pipo, ¿qué coño has hecho? Mis fuentes me dicen que Pipo introdujo la ficha de mala manera. Cocacolo, confiando en sus posibilidades se armó con una llave y a la vista de 6 pachangueros estuvo forcejeando con la ficha. El resultado fue que las luces no se encendieron. La ficha se perdió. Y una segunda ficha que se introdujo cayó también en el pozo sin fondo. Un desastre a todas luces (espero que se me permita este chascarrillo)

Y la pachanga murió ahí. Sin luz no podíamos jugar. Y a las 20.30 recogimos los bártulos y nos marchamos a casa. Antes dos últimos partidos. Con los mismos ganadores y la misma y vieja táctica. Me guardo el honor de anotar la última canasta y cerrar la tarde. Equipos: Daeron, Pipo, Pepenc y Pedro; VS Cocacolo, Edith, Pelucho y Juan.

El parte de bajas no toma vacaciones y esta vez el “premiado” fue Mariano por mediación de Rafa (él no quería). ¡Esperemos que estés pronto en forma, Bárbol!

Premios Daeron. Edición 7

Mayor progresión: Pelucho (qué manera de crecerle la barba, pasaba por marino Normando)
Donde pongo el ojo pongo la bala: Daeron (quejaros cuanto queráis, los que fueron conmigo seguro que me dan la razón en este premio)

Envíos express: Pedro (en partidos a 5-0 el que da tres asistencias es el jefe. También ayudó la lesión de Mariano)
El rock and roll nunca muere: Josep (35 añazos le contemplan, a ver si te dejas caer por alguna pachanga, amigo)

Psicólogo en pista: Pedro y Cocacolo (el primero por darnos la fe que nos faltaba y que nos llevó a acariciar la gloria. El segundo por el entrenador que esconde dentro y al que “apenas” deja salir. Lo que ganaría la cantera del Lucentum con Cocacolo y sus sermones tácticos)

Mejor defensor: Suburu (cada vez sorprende menos porque está a un nivel de jugón. No hay quien le tosa en la faceta de robos y recuperaciones)

Si lo sé no tiro: Suburu (por el tiro libre. Al final, lo he dicho)

Manos, me siento traicionado: Pipo (lo que va a dar que hablar esa dichosa ficha)

Cuarteto de la semana: Pepenc, Daeron, Edith y Suburu

Y las dos últimas adquisiciones en el bazar de los premios:

Pincho de merluza: Pepenc (sonoro y soberbio gorro de esos que hunden al tirador en el suelo. La mano inocente, la del Dr.Moon)

Canasta de la semana: Pepenc (hay quien dirá que fueron pasos de salida, inconscientes. Al más puro estilo Lebron James, penetró lateralmente remontando la línea de fondo, giró sobre sí mismo y de espaldas deslizó el balón por sus dedos. Un prodigio)

Por otro lado el premio “no me hace falta abuela” iba a ser retirado y otorgado de manera vitalicia a Marianovic, pero Daeron ha hecho méritos sobrados para escalar puestos en el ranking por lo que de momento se mantiene a la expectativa.

Una vez más espero haberos entretenido con la tardía crónica. Espero que no haya sido la última que pueda escribir ni la que haga referencia al último partido pachanguero al que pude asistir. Aunque está la cosa difícil. Lo dejó ahí, en alto. Que hay que crear suspense. El miércoles se saldrá de dudas.

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