La Crónica alternativa del Dr. Vilches: El Retorno del Jedi

En el dí­a que conseguí­ quitarme el lastre de tanto tiempo sin saltar a una cancha de baloncesto (para jugar, porque para marear he entrado unas cuantas veces) he vivido otro momento glorioso que unir a mi lista de recuerdos.

Dentro de unos años podré contar a mis hijos dos grandes momentos que entraran de cabeza en los momentos históricos del deporte en general: el gol de Torres en la final de la Eurocopa; y la canasta de Mariano decisiva para poder ganar el partido que he visto en primera lí­nea (sí, le estaba defendiendo). Hoy hemos vuelto a emigrar a los reinos albuferiles, han temblado piernas al pensar en el aro maldito, pero hoy sólo ha estado gafado para mí!.

Me llena de orgullo y satisfacción (espero que el Rey no me cobre derechos de autor por esto, que comprenda que estoy falto de imaginación para ponerme a escribir frases bonitas y originales) de haber llevado a un nuevo fichaje, Ernesto (Valero), que ha prometido volver, espero que cumpla su palabra. La familia y uno más.

Cuando hemos llegado los dos cogiditos de la mano ya estaba la pachanga iniciada, así­ que poco puedo comentar de esa primera sesión, pero vamos, pongo la mano en el fuego que fue arduamente interesante. Después de vestirnos y tras las presentaciones y saludos varios, hemos hecho los equipos con la gran y milenaria técnica, ya practicada por los viejos mayas: el tiro libre. La cosa parecía pintar bien para mí­, la he metido a la primera, todo un logro para después de tanto tiempo inactivo. Asé­ han quedado distribuidos los quintetos: del lado blanco Mariano, Suburu, Ernesto y Roger y por el lado azul Jovenalumno (un humilde servidor), Dr.Moon, Poquis y Pelucho, los hermanos se volvieron a juntar, pero sin éxito esta vez. El partido es fácil de resumir: un vendaval de juego blanco que parecí­a no tener fin, y mira que la jugada que hací­an era simple: varias combinaciones de lado a lado y desde dentro de la zona, pum, para adentro. ¿Es fácil de memorizar, no? Pues nada, una y otra vez lo mismo.

La llegada del gran Pipo, ha coincidido con la marcha Roger, lo que ha supuesto un cambio en el estilo de juego blanco, pero con idéntico resultado. Ha sido entonces cuando hemos comenzado otro partido, que ha ido más o menos igualado. El objetivo era ganar de dos, y ha llegado el momento que aún está¡ presente en mis retinas (hasta que me emborrache el fin de semana, lo siento Mariano). Empate a 11, blancos con bola, balón a las manos de Mariano y triple (como me gusta el sonido de la red cuando entra el balón). A todo esto hay que decir que yo le defendía con la mirada. ¿Os acordáis de la mirada del hamster psicópata que está por internet? Pues esa cara le he puesto yo. Pero nada, Mariano lo clavó y se llevó el partido, además de ciertos capones de Pelucho (inventor de la regla del +2).

La postcrónica del Dr. Vilches: El Imperio Contraataca

Y a todo esto, Daeron tení­a una dura batalla en la universidad contra un tenebroso profesor.

Tras la ardua batalla personal, Daeron hizo su aparición estelar en el momento más inesperado, cuando todos se marchaban a sus respectivas casas para cenar con sus mujeres (me pregunto si Mariano seguirá teniendo sus zonas nobles después de llegar tan tarde a casa). Entonces, ha llegado un momento de locura: Mariano y Jovenalumno contra Pipo y Daeron. Cuando jugábamos por bajo vale, pero los muy malas personas han empezado a jugar balones altos y nada, así­ no se puede. Siento comunicar que no recuerdo el resultado de dicho evento, mi mala memoria ya sabéis y tal.

Cuando la noche y su respectiva oscuridad iba haciendo acto de presencia en el campo (creo que tení­a hora reservada, porque ha entrado de repente y pum, ha interferido bastante bien en el juego) los pocos valientes que quedábamos nos hemos atrevido a realizar un último partido, y esto ha estado algo más igualadito. De azul, Daeron, Ernesto y yo, contra Mariano, Suburu y Pipo de blanco. El partido ha resultado algo raro, entre los gritos asustando a Suburu mencionando su nombre (en una ocasión ha funcionado), he sufrido los “piponazos” mediante un pisotón del cual mi pie se resiente todavía y la oscuridad, que en algunos momentos en vez de ver el balón tení­amos que imaginarlo, al menos yo. El partido también ha estado igualado y…¿sabéis el desenlace? No, no es el mismo que el anterior partido. Esta vez ha salido Pipo y con un piponazo sobre la bocina ha conseguido la victoria y se ha ido tan contento, bueno, corriendo porque el señor vigilante ya nos echaba de allí, que querí­a ver Cámera Café tranquilo.

En fin, aquí­ se despide un humilde becario (otro más que unir a la lista, aunque después de esta triste crónica pues no me van a contratar más, y tras la lamentable pachanga que he realizado pues nunca más me volverán a decir bien el lugar donde se juega) voy a poner los premios personalizados del Doctor Vilches y me despido, que ya es muy tarde. No hay que madrugar, pero me gusta dormir!.

Saludos varios a todos los que han ido y a los que no han ido que sepan que se les espera pronto.

Premios Doctor Vilches

  • MVP: Mariano, quitándose de encima el lastre de la maldición de la canasta.
  • MVPaquete: Jovenalumno (sí, lo sé, me quedo de psicólogo que se me daba bien, o en el bar, que al menos allí­ puedo picar algo)
  • Si lo sé no vengo: Chicho (recupérate pronto figura)
  • Losprofesoresmejodenentero.com: Daeron (malditos, exige vendetta)
  • Se le añora: Edith, vuelve y enseñame cómo tirar triples sin dar a tabla.
  • No me hace falta abuela: Suburu, como se animaba el chico cuando hacía las cosas bien, jejeje.

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