From lost to the river o cualquier situación mala es susceptible de empeorar

Si la semana pasada contábamos diferencias entre las actividades que realizan los jugadores de la NBA en verano y las que realizan los europeos (o las que no realizan, casi sería mejor decir…), ahora vamos a ver otro tipo de diferencias entre la NBA y las ligas de otros países.

Las diferencias en las que nos vamos a centrar esta semana son las actitudes de ciertos jugadores de la liga norteamericana que, no contentos con un rendimiento malo o con una actitud muy mejorable, se esfuerzan en empeorar aún más su imagen mediante declaraciones a la prensa de las que a uno lo hacen pensar si se ha perdido algo. Los consejos de agentes y familia suelen ser “impagables” en estas situaciones. También incluiremos otras prácticas habituales en el mundo del basket profesional americano y que todavía son impensables a nivel deportivo profesional en el resto del mundo, aunque estas se derivan de las diferencias sociales y de costumbres entre Usa y el resto del mundo.

El caso más reciente es la del alero de los Mavericks Josh Howard. Después de un verano en que los rumores sobre un posible traspaso han sobrevolado al jugador y en el que han tenido que salir en su defensa desde el entrenador al propietario de la franquicia (el extraño Marc Cuban, aunque amante de su equipo hasta límites insospechados) por su bajo rendimiento en los PO, el jugador volvió a la actualidad por aparecer un vídeo (grabado en julio, eso sí) en el que decía que no respetaba el himno estadounidense por ser negro. Cada uno puede tener, por supuesto, sus ideas, pero bien habría hecho en esconder un poco sus sentimientos después de la gente que ha dado la cara por el.

En otra esperpéntica situación acaecida en este intervalo entre temporadas y que no ha recibido apenas atención en la prensa Usa (y mucho menos en la del resto del mundo), Shaquille O’Neal fue acusado de acoso por una cantante de hip-hop de Atlanta. Un juez de esa ciudad ha concedido una orden de alejamiento después que O’Neal amenazara con hacer daño físico a la cantante y le hiciera llamadas de contenido sexual. No está mal para alguien cuya máxima ilusión, incluso por encima de jugar a baloncesto, era ser representante de la ley, aunque parece ser que se mantendrá su status de oficial de policía en la reserva.

Dentro de las situaciones clásicas de este período, destacar las noticias que llegan sobre la bancarrota de Latrell Sprewell. El exjugador, que recibió unos 100 millones de dólares en sus años como profesional y que se permitió el lujo de rechazar un contrato de 21 millones por tres años por considerarlo bajo. Argumentando que tenía que alimentar a su familia, esperó una mejor oferta, que nunca llegó y pasó a retirarse. Ahora está teniendo que vender parte de sus propiedades y otros bienes serán probablemente subastados para hacer frente a sus deudas. Entre ellos, sus dos yates y varias casas.

La situación clásica del verano, por llamarla de alguna manera, ha sido el casi regreso a la actividad del otrora llamado “Rainman” (Hombre Lluvia por caer de arriba abajo en sus mates), aunque en esta ocasión la cosa ha estado cerca de producirse. Una vez más Shawn Kemp nos ha dejado con la miel en los labios (o con el alivio, según se mire) al no consumarse su vuelta a las canchas. Si otros veranos el veterano jugador, ya de 38 años, había hecho pruebas con franquicias de la liga, este verano anunció con seriedad su fichaje por un equipo de la A-2 italiana para acabar informando, mediante escueta nota de prensa, que se volvía a su país y no jugaría en le Lega esta próxima temporada. Desde que se retirara, el ala-pívot ha flirteado varias veces con el regreso, aunque nunca ha llegado a producirse. El pago de las pensiones de sus hijos (ocho con siete mujeres diferentes) parece ser siempre la causa económica que le empuja a pensar en la vuelta.

Otros que este verano parece que vuelven a intentarlo, sin darse cuenta que ya están lejos de su forma física de antaño, son:
– Allan Houston, de 37 años, que igual que el verano anterior está a prueba en el campus de los Knicks.
– Vin Baker, que con 35 años y un pasado de alcoholemia vuelve de nuevo a la liga esta temporada y ya parece que de forma segura.
– Darius Miles, que entrará en la plantilla de los Celtics si consigue demostrar que está recuperado de su rodillas tras dos años sin jugar y, lo que es peor, provocando que su sueldo
cuente en contra de los Blazers. Miles se retiró tras un informe médico oficial que le declaraba no estar en condiciones de jugar más en la NBA, lo que le vino genial a los de Oregon para liberar espacio salarial. Quién les iba a decir que dos años más tarde iba a pasar esto… De hecho, es la primera vez en la historia que sucede.
– Y hay otro que, aunque nunca ha estado ni siquiera cerca de la retirada, lleva dos años sin jugar y ha vuelto a lesionarse recientemente después de un verano en el que decía sentirse mejor que en los últimos años. Hablamos de “Speedy” Claxton, base que los Hawks ficharon como una gran incorporación y que, además de quedarse probablemente en nada un año más, bien harían en cambiarle el apodo.

Para acabar, dentro de los muchos capítulos de la Saga de los Knicks que se viene extendiendo ya unas temporadas (y en la que entra de todo: desde acosos laborales a despidos, duplicidad de puestos, acoso sexual a una empleada por parte del ex General Manager –Isiah Thomas-, fichajes millonarios que no juegan, jugadores despedidos pagándoles y que mientras juegan para otras franquicias…), este verano volvemos al tema Marbury. El jugador, que nunca ha comprendido que el baloncesto es un juego de equipo y que siempre ha sido un ejemplo de ego, alardea que está en la mejor forma de su vida (que incluso llega a machacar, lo que no hacía desde hace muchas temporadas y lo que no es de extrañar dado que tenía más cuerpo de boxeador que de base de baloncesto) y que los Knicks deberían ser “su” equipo, pero que la situación real que el mismo admite es que está en la cuerda floja y podría ser tirado de la franquicia (previo paso por caja, claro, ya que le quedan dos temporadas a más de 21 mill $ cada una), aunque casi no hay día en el que la prensa de NYC no tenga para escribir unas líneas con sus declaraciones diarias. En sus últimas manifestaciones ha dicho “I am a starter” (soy titular).Casi nada. A este le iría genial la famosa frase de Juan Carlos I… ¿no?

Hasta la próxima.

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