Mi nombre es James, Lebron James. Sobran las palabras. El ESCANDALO (48 puntos, 29 de los 30 últimos de su equipo) con mayúsculas que "el elegido" dio en el quinto partido contra Pistons en el Palace of Auburn Hills está al alcance de muy pocos. Pero no contento con eso el señor James con otra tremenda actuación en el sexto partido de la final de conferencia (20 puntos, 14 rebotes y 8 asistencias, aunque esta vez bien secundado por el base novato Gibson que acompañó con 31 puntos) ha roto todos los pronósticos y ha metido a los Cavaliers en la final de la NBA. En ACB.com podemos leer un buen artículo titulado: Ni James es Jordan ni los Pistons los "Bad Boys". En eso estoy de acuerdo, pero como dice el dicho popular "al Cesar lo que es del Cesar". Abrid bien los ojos y disfrutad.
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No podía cerrar este artículo sin mostrar otra joya de la corona: El mate de Lebron en la cara de Wallace. Una auténtica obra de arte. Pasen y vean.
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