Final ACB: Un duelo de estilos

Queridos amig@s, ya está aquí la, tan esperada por todos, final A.C.B. Y quién nos iba a decir que, gra_1832_75 Final ACB: Un duelo de estilosdespués de la irregular temporada que ha realizado el Barça y de las dudas generadas por el Real Madrid en la 2ª vuelta de la competición y en sus enfrentamientos de Play Offs, se verían las caras estas dos grandísimas plantillas. Aunque, también hay que decirlo, lo han conseguido por méritos propios y a través del camino que más les gusta a ambos: El Barcelona como “tapado”, sobre todo después de la eliminación de la Euroliga a manos del Unicaja y de los resultados en sus últimos partidos de liga regular; y el Madrid, sabiendo sufrir y resolver sus partidos a base de un ritmo constante durante los cuarenta minutos y mucho trabajo, aderezado de momentos de mucha calidad.

Por tanto, el duelo está más que servido, con dos entrenadores que han sabido ima98e46rmestu5p Final ACB: Un duelo de estilosplantar en sus equipos la manera que tienen de entender el baloncesto y, diría yo, la vida. Por un lado, tenemos a Ivanovic, entrenador con fama de “sargento”, pero que nos ha dado motivos más que suficientes para pensar que se trata de un excelente entendedor y estratega de este bello juego; por el otro, Plaza, un joven entrenador que ha sabido hacerse hueco en ese complicado mundo de los entrenadores de élite a través de mucho trabajo y sacrificio y, sobre todo, de sentido común que, como muchos dicen, es “el menos común de los sentidos”.

 

Como os decía, tan sólo hay que observar durante unos minutos a ambos equipos para identificar claramente sus estilos (y los de sus entrenadores). El Madrid basa su juego en una defensa agresiva y muy activa, que a veces roza la ilegalidad y salidas puntuales y muy claras de contraataque. En ataque, apuesta por cosas sencillas pero con resultados muypizarra%20nueva Final ACB: Un duelo de estilos positivos (a pesar de la sequía anotadora en todos los Play Offs) ya que los sistemas de juego buscan un equilibrio entre las normas impuestas por el mismo y las decisiones individuales de los jugadores. Esa puede ser la explicación por la que existen momentos de gran calidad mezclados con otros, que son los menos, en los que tirar a canasta se convierte en un éxito, sea en las circunstancias que sea. Pero, por encima de todo, lo que más caracteriza a este equipo es precisamente eso: Que es un equipo. Un equipo que sabe disfrutar los buenos momentos y que, en los malos, es capaz de rehacerse y buscar soluciones para salir de ellos. Un equipo que goza de una excelente autoestima y autoconfianza y en el que se respira una cultura y una gran humanidad. Y eso, en un mundo como es el de la élite del deporte, donde se mezclan intereses individuales y colectivos, tiene un gran mérito por la dificultad que entraña.

El Barça, en cambio, es la otra cara de la moneda. Comandado por Ivanovic, caracteriza su juego por un ritmo muy alto y una continuidad en el mismo que permite pasar de defensa a ataque y viceversa en décimas de segundo. Basa su juego en una defensa colectiva muy bien estructurada que busca en todo momento llevar la iniciativa y mandar el balón a los espacios que quiere para provocar recuperaciones o tiros mal seleccionados. Se trata, sin duda, de una defensa rica en conceptos tácticos, la mayoría de los cuales son mérito exclusivo de su entrenador. Esta defensa está enlazada con rapidísimas salidas al contraataque, al cual nunca renuncian (hasta poner en duda, en ocasiones, algunas de sus selecciones de tiro) para, en el caso de no conseguir con su objetivo, acabar jugando situaciones de transición caracterizadas por balones interiores o bloqueos en carrera muy difíciles de defender. En situaciones estáticas, el ritmo y la intensidad siguen siendo altos, con continuos intercambios de espacios y bloqueos tanto directos como indirectos. Se trata, sin duda, de un estilo de juego que encaja perfectamente con la personalidad de su entrenador. De todos es sabido que el estilo de liderazgo tan autoritario y directo de Ivanovic y su forma de conducir al grupo puede llevar a que, en momentos críticos, el equipo se hunda y le resulte difícil reaccionar, sobre todo porque las consecuencias de ese estilo suelen ser dependencia, falta de autonomía y de autoestima del grupo.

En definitiva amig@s, estamos en un momento inmejorable de poder disfrutar de baloncesto de alto nivel donde se cruzan dos estilos antagónicos que, perfectamente, podrían complementarse. Sólo espero que sepamos disfrutarlo como se merece y… ¡que gane el basket!    


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