El Real Madrid ha puesto la directa y se sitúa con un 2-0 arriba, de manera poco brillante, con muchos apuros, pero con garra y con un público totalmente entregado que ha llevado a los blancos en volandas hacia la victoria. Pienso que la liga de fútbol ha espoleado a la afición y tienen unas ganas tremendas de ganar la final y nada menos que ante el eterno rival.
Un ajustado 83-80 ha sido el resultado final en un buen encuentro, de mucha más calidad que el anterior, y que la igualdad de ambos equipos hizo que el final fuera de infarto. El Madrid dominó prácticamente todo el encuentro pero no lograba irse en el marcador. Cuando los de Plaza apretaban el acelerador, los pupilos de Ivanovic contestaban con un buen parcial y se metían de nuevo en el partido. Hoy la clave han sido las pérdidas de balón, hecho que ha condenado al Barça, ya que con 16 pérdidas de los blaugrana ante tan solo 8 de los blancos, es muy difícil ganar un partido, y eso que el Winterthur ha tenido mejores porcentajes de tiro.
El que no ha estado a la altura ha sido Navarro y por ahí empezaron parte de los problemas del Barça, pero es que la defensa que plantó Joan Plaza ante la gran estrella del equipo rival fue digna de elogio. Mención especial merecen los 15 minutos de Marko Tomas en pista, ya que logró un triple decisivo y una gran defensa sobre la "Bomba". Los mejores del Madrid fueron los de casi siempre Bullock y Reyes, y por parte del Barcelona Basile y Kakiouzis son los que mantuvieron a flote a su equipo.
Ahora el Madrid lo tiene mucho más claro para ganar la ACB, y más si nos ceñimos a las estadísticas, porque ningún equipo ha sido capaz de remontar un 2-0 en una final de la ACB, aunque seguramente el Barça más irregular de los últimos años no ha dicho su última palabra, y seguro que intentará dar la vuelta a la eliminatoria. Esperemos que no pase lo mismo que en la final de la NBA.





