El evangelio según Juan Carlos

Nunca se me olvidará el primer partido en el que Navarro superó la barrera de los veinte puntos. Ese mismonavarro día, por la mañana en la oficina, mis dos compañeros y yo discutíamos si Juan Carlos sería capaz de anotar más de veinte puntos en algún encuentro durante su primera temporada en la NBA. El primero de ellos negaría tres veces como Pedro; el segundo, es decir, un servidor, negó con reservas (mientras el corazón le decía que sí, la cabeza le repetía una y otra vez que no); y el tercero, fiel seguidor del Evangelio según Juan Carlos (Navarro, por supuesto) encolerizó ante nuestra falta de fe, para posteriormente, con la mirada perdida en el techo, repetir varias veces: “perdónales pues no saben lo que dicen”.

Por más que el “reverendo” intentaba por todos los medios convencernos de lo grave de nuestras afirmaciones, mi compañero y yo defendíamos nuestro agnosticismo apoyándonos en una larga lista de datos estadísticos (minutos jugados, porcentajes de tiro) que hasta ese momento había acumulado el jugador/profeta en sus primeros siete partidos al otro lado del charco, los cuales no decían mucho a su favor. Además, y para intentar afianzar nuestras teorías empíricas, echamos mano de una larga lista de nombres de jugadores/profetas europeos que habían fracasado anteriormente en su intento por evangelizar a esos indígenas baloncestistas americanos. ¿Que tenía Navarro que no tuviera el resto?

“Muy pronto os arrepentiréis de vuestras palabras”. Fueron las últimas palabras que nos dirigió esa mañana. La discusión religioso/baloncestística había acabado. Esa misma noche, madrugada del viernes dieciséis al sábado diecisiete de noviembre de dos mil siete, un espectacular Navarro anotaba veintiocho puntos con una serie de ocho triples e nueve intentos. “Arrepiéntete de tus pecados”, me dije a mi mismo justo antes armarme de valor y llamar al “reverendo” para confesarme por haber abandonado la fe.

navarroY es que como una vez me dijo un gran amigo y aficionado a este deporte debatiendo sobre el mismo tema: “ya sería raro que una bomba no triunfara en Estados Unidos”.

Desde ese día Navarro ha superado doce veces la barrera de los diez puntos y siete la de los veinte puntos (con una mejor marca personal de veintiocho) en los cuarenta partidos que ha disputado hasta ahora con Memphis, convirtiéndose además en uno de los mejores tiradores de tres puntos de toda la competición (duodécimo que más anota y con un fantástico porcentaje del cuarenta y uno por ciento) y sin duda alguna en uno de los “rookies” más destacados de esta temporada.

Desde ese día solo hay una cosa que tengo clara: No tomaré el nombre de Juan Carlos en vano.

Para Fernando, I know it’s only basketball but I like it

(artículo publicado en bkball.net)

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