Cuatro en Copas (del Rey).

Del cielo de A Coruña al suelo de Alicante. Del polvo a feira al arroz a banda, y de la tranquilidad de ver una Copa del Rey sin ser de ninguno de los equipos participantes, al nerviosismo y el ansia por contar todo lo visto. Pero no me extenderé demasiado, ya que como dice el refrán, lo bueno si breve dos veces bueno.

Compartir la Copa del Rey con mi padre se había convertido en una pequeña tradicion familiar la cual había tenido que dejar temporalmente a un lado debido a mi reciente y novata paternidad. Y he de confesar que lo echaba de menos.

Una ciudad, cuatro días, ocho equipos, y miles de aficionados unidos y entregados a una misma pasión: el baloncesto. Partidos igualados, sorpresas, homenajes, presentaciones, actividades, pitos, aplausos, emociones a flor de piel…Si después de algo así no eres capaz de engancharte a este deporte definitivamente te doy por perdido.

En cuanto a la ciudad de A Coruña, su gente, su acogimiento, suz servicios y su gastronomía los puedo resumir en dos palabras: Galicia Calidade. Chapeau.

En cuanto a la organización, muchas caras y alguna cruz. Cara en cuanto al espacio de actividades en la Fan Zone, Minicopa, la presentación del libro Historia del Baloncesto en España o los clinics impartidos por entrenadores para todo aquel que quisiera acercarse a aprender. Cruz en cuanto al Coliseum y su organización: pasillos estrechos, aglomeraciones para casi todo, personal poco informado y en consecuencia poco informante, y un calor por momentos agobiante.

En cuanto a las aficiones, tres letras que lo dicen todo en el baloncesto: MVP. Lo siento Gustavo, merecen el premio más que tú.

En cuanto a lo purante deportivo es difícil resumir esta Copa del Rey en un puñado palabras, pero voy a intentarlo:

– Al Valencia le faltó paciencia. La desmesurada clase de Diot y Dubljevic no fueron suficientes.

– Al Barcelona le faltó todo. Navarro se apaga y el Barcelona con él. Un equipo demasiado frío que se derritió en los momentos calientes.

– Al Fuenlabrada le faltó acierto. Urtasun y Paunic hicieron de todo pero no fue suficiente. A Popovic todavía se le espera.

– Al a Obradoiro le faltó cabeza y algo de suerte. Waczynski no tuvo su día y Caloiaro estuvo desaparecido. Algún día se valorará a Juanjo Triguero.

– Al Bilbao le faltó físico. Pesaron más las piernas que la experiencia. Pronto echaremos de menos a Alex Mumbrú.

– Al Baskonia le faltó calma. Sus bases no supieron manejar el partido en los momentos importantes. Hanga, Causeur y Bouroussis por encima del resto.

– Al Gran Canaria le faltó creérselo. Aito es Dios y Oliver es su profeta. Don Alejandro conoce sabe cosas que el resto de los mortales desconocemos, y las comparte con su equipo sobre una pizarra. Danzad, danzad malditos.

– Y al Madrid le faltó alegría en su juego pero le sobró experiencia y oficio para llevarse el título a casa. No existe prenda de ropa que pueda cubrir en su totalidad el diámetro testicular de Llull y Nocioni. Pablo Laso suma y sigue. Muy merecido reconocimiento para Gustavo Ayon como mejor jugador del torneo, omnipresente y determinante en todos los aspectos del juego. Sin duda el mejor pívot a este lado del charco.

Con todo lo dicho, con todas sus cosas buenas y alguna que otra menos buena (soy incapaz de escribir la palabra mala), tengo que decir Copa del Rey de A Coruña ha sido una de las más bonitas y emocionantes de las cuatro que hasta hoy he podido vivir a pié de cancha.

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