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La crónica del Dr. Moon: Volver…

…con la frente marchita, las nieves del tiempo, platearon mi sien; sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada; que febril la mirada errante en la sombras, te busca y te nombra;
Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que no ha de volver.

Como dijo el gran maestro Carlos Gardel, he vuelto. Ya se que no han sido 20 años, y que no vuelvo con la frente marchita (vuelvo con un siete en la nariz; momento que aprovecho para decir a los que son “jóvenes”, y a la vez “alumnos”, que se corten las uñas antes de venir a la pachanga); pero al coger la pluma (y no me refiero a la que exhibo cada miércoles en la cancha), la sensación ha sido como la que tuvo Gardel; un dulce recuerdo, que en esta ocasión, ha vuelto.

En pleno debate de si la Reina debe o no pronunciarse sobre cuestiones que no competen a la monarquía, de si es mejor que voten a Obama o a McCain, de si es verdad lo de la crisis; de si Raúl debe volver o no a la Selección, o de si se le debe pitar o aplaudir a Lucio; se jugó la “pachanga de la incertidumbre”. La discusión de la semana de si se debía jugar un 4×4 o un partido de “machotes” siguió en la cancha. Al final se decidió por el formato estándar de 5×5 o “como correr y no morir en el intento”. Y el invento funcionó. Creo que los pachangueros se leyeron de principio a final el decálogo que nos dejó nuestro querido Cocacolo; y lo que es más importante, lo pusieron en práctica.

Los equipos: DrMoon, Karakolillo, Alicantino, Pepenc y RafaLucio de lado de los azules y Marianovic, Jovenalumno (alias TeenWolf, por las uñas, no por el pelo), Roger, Pipo y Daeron. El primer envite se hizo a 10 tantos, y no defraudó a nadie, se corrieron contraataques, se hizo balance defensivo; y se perdieron muy pocos balones. El partido lo ganó el equipo azul, más por méritos propios que por deméritos del contrario. El segundo, nos enfrentó al denominado “RafaTeam”. Rafalucio se pasó al rival, y en su lugar entró Roger con los azules. Dan miedo cuando saltan a la cancha… su altura, sus músculos marcados (vaya, ya empiezo con la pluma)… vamos, que tienen pinta de jugadores de baloncesto, no como otros, que parecemos jugadores de Curling. Pero no todo es la pinta. En esta ocasión el partido fue a 5 tantos, y volvió a caer de manos del equipo local; gracias a la buena compenetración del quinteto. Recuerdo un ataque con siete pases antes de lanzar a canasta. Dos triples del Doctor y una contra de Pepenc les dieron la victoria.

Para el siguiente partido, mi nariz sangraba ya como un toro de lidia, pero “el camacho que llevo dentro” hizo que siguiera jugando. Nuevo cambio: Roger con los blancos y un integrante del RafaTeam con los azules. Gran partido de los dos equipos, sobre todo de Marianovic, que más motivado de lo normal, hizo un partido perfecto, y consiguió poner el 5-4 en el marcador. Del siguiente partido no puedo dar fe, ya que no pude presenciarlo. Tuve que ir al cirujano para que me tomase medida de la nariz, y poder así hacerme una prótesis. Vamos con los galones:

No in my home: Sin duda, uno de Alicantino.

QUINTETO DE LA SEMANA: Pepenc, Alicantino, Karakolillo, Marianovic y DrMoon.

SweetMoment: Marianovic y Drmoon.

Manos me siento traicionado: para Jovenalumno, sus manos actuaron con voluntad propia!!!!!

Premio “Se le echa de menos”: Para Cocacolo. Sin un serbio en la cancha, las pachangas no son lo mismo.

Hasta el miércoles que viene.-

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Crónica del Dr. Vilches: Y llegó el frío…

Demostrado ha quedado otro miércoles más que nada puede quitar las ganas de jugar a los valientes pachangueros que están dispuestos a viajar donde sea por disfrutar de una tarde baloncesto. Haciéndonos a la idea de que el Garbinet va a ser nuestro hogar (saludos desde aquí a Cocacolo, a su mujer y la futura Cocacola light) y con ropa de abrigo hasta el punto de parecer esquimales, llegamos dispuestos a que el frío no nos hiciese prisioneros y hacernos un hueco en este relato…

¿Cómo compartimos los amigos?

Como si de un patio de colegio se tratase se produjo el reparto de jugadores, al mítico Chapi Chapo jugaron los dos capitanes, Víctor y Mariano, para repartirse a los guerreros del frío allí presentes. Intentando igualar los equipos por primera vez en mucho tiempo, así quedaron los bandos:

Blancos o Mariano´s Team: Mariano, Pepe, Pipo, Edith, Sergio y Jovenalumno

Azules o Victor´s Team: Víctor, Roberto, Roger, Chicho, Fran y Javi.

Hay que decirlo, el reparto de equipos fue bastante bueno, no había desequilibrios ni desventajas, todos íbamos con las mismas armas dispuestos a ganar la pachanga que, en esta ocasión, se jugó al mejor de 5.

Principio…

Esto de los partidos a todo el campo ha traído un debate (mirar foro para enterarse bien) que tiene sus defensores y sus detractores, este humilde cronista no se moja para que no le metan caña, bastante tendré que soportar cuando leáis este tostón.

Como todo comienzo, la cosa andaba sobre ruedas. Las energías al máximo, el cuchillo entre los dientes, la mente despierta…y yo helándome de frío en el banquillo. El primer partido fue un intercambio de golpes…y de errores. Aun no tengo claro que hizo que los partidos estuviesen igualados, si la igualdad de los equipos o la cantidad de fallos que se cometieron.

Eso si, el primer partido fue para los blancos.


…el intermedio…

El cansancio comenzó a hacer estragos en muchos de nosotros (yo mismo tuve que retirarme temporalmente incluso) y con la aparición de tan malvado enemigo, comenzó el temor de los pachangueros: el correcalles.

Corriendo a veces sin ningún sentido, comenzaron los contraataques en los cuales Javi fue el amo y señor, heredando el papel de dos grandes: Coke e Iturriaga. No se cuantas veces los azules robaban el balón y aprovechaban esa técnica, pero unos cuantos puntos se llevaron de esta manera.

A destacar la defensa tenaz que hicieron los blancos, la zona se atragantó al equipo de Víctor que no sabía por donde atacarla, y con esto llegamos al empate a 2. Último partido a la vista…y el cansancio continúa aumentando.

…último round.

Las espadas estaban en todo lo alto, el termómetro rozaba el mínimo y las fuerzas estaban ya en las duchas. Así empezaba el quinto y definitivo encuentro de la tarde rozando ya el límite de la hora.

Se le pusieron ganas, pero ya se había convertido en un correcalles total y absoluto, donde se notaba quien estaba en forma y quien no. Estaba claro que el partido se lo llevaría aquel que mantuviese la cabeza fría y estuviese acertado de cara al aro.

Un partido donde la defensa iba a marcar el devenir del resultado, por muy agotados que estuviésemos, había que luchar.

Los blancos tenían ganas, intentaron imponer la defensa zonal que tanto éxito les había dado, pero Roberto estaba dispuesto a fastidiarla. Acortaron distancia con la salida de Chicho, pero cuando parecía que los blancos iban a conseguir la remontada, no lo fue. Finalmente, victoria para los azules.

Si, la crónica es mala, como la pachanga, pero es lo que tiene no tener memoria para memorizar jugadas. Es una crónica mala para una pachanga mala, esperando al miércoles para ver si se puede mejorar, incluyendo los relatos.

MVP: Esta semana queda desierto, no soy capaz de dar dicho galardón.
Si lo se no vengo: Jovenalumno, no di pie con bola.
Meencantavivirdepalomero: Javi, gran imitador.
Se le añoró: Cada semana se van sumando más a esta lista, no me gusta, ¿eh?: Coke, Suburu, Josep, Pelucho, Rafa…
No me hace falta abuela: Mariano, porque ya es vitalicio y porque viniendo se lo ha ganado.

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La crónica del Dr. House. El agujero negro

El ser humano es una entidad compleja e imprevisible. Somos tan sorprendentes como únicos. Muchas veces en el discurrir de los tiempos nos encontramos con personas que nos recuerdan a alguien conocido y dejado atrás: repiten actitudes y patrones, pero en seguida vemos que son entidades propias. Los estímulos-respuestas cambian según hacia donde te dirijas. La magia de la humanidad es la riqueza de su diversidad. Y este gen es peligroso. Ese factor de desequilibrio que unos llaman suerte, otros sentido común y otros intuición es tan voluble como los caprichos de un niño y a menudo nos hace tropezar en contra de nuestros deseos e intenciones.
La oscuridad que veíamos en el cielo el miércoles no eran nubes cargadas de agua y si los tiempos fueran otros, nuestro chamán hubiera recomendado que cada cual guardase sus pensamientos en casa. Sin embargo, los instintos nos dominan y una semana más nos dejamos arrastrar por la llamada de la canasta. Ahora vagamos sin rumbo ni capitán y nos sentimos desamparados, como náufragos a la deriva en el océano sin un tronco al que asirse. El pozo de antimateria que en ocasiones dirige nuestros actos robó el ensueño que amalgamaba a 16 desconocidos. Esta es la crónica que nunca quise escribir y ahora que el día ha llegado, apenas confío en que sabré hacerlo.

Por qué ha de resultar todo tan complicado, por qué nos movemos en estos tiempos indecisos que nos llevan a no saber quién somos ni qué hacemos. La tarde que debió ser una alegría plena por el advenimiento de la “cocacola sin cafeína” (lo siento, coke, ya tiene nombre forero) los pachangueros nos dedicamos a meternos en el fango…

Hasta aquí la introducción de la vieja crónica. ¡Qué pereza da desembarazarse de los vestigios! (sobretodo si se ha invertido esfuerzo)
Los pachangueros son tan imprevisibles como ñoños. Alguno está preparando oposiciones a oso amoroso y hace horas extras. El enfado-malentendido express, ha devuelto las aguas a su cauce y nos ha permitido respirar tranquilos, vivir felices y comer perdices. Quizás todo esto nos sirva para aprender algo.

Al lío.

Baloncesto. En mayúsculas, silabeado, da igual. Deporte de equipo por antonomasia. Aunque, no siempre. En las pachangas, el espíritu se ha ido apagando hasta convertirse en un fuego fatuo que sólo adquiere fuerza en ocasiones o partidos puntuales. La gloria perpetua del gol en fútbol, el punto ganador del tenista, la destreza al volante del piloto… hacen mella en nuestros subconscientes y hoy por hoy parece que recuperar un balón, hacer una ayuda o lanzar un contraataque son méritos inferiores y despreciables al lado de una canasta. Error que se prolonga más allá del campo. Llevar agua es una nimiedad; aportar balones para el juego y el calentamiento nada del otro mundo; reservar la pista, una obligación; pagar las reservas, un engorro…

La parada al final de este camino no es halagüeña. Reflexionemos, por favor.

El juego.

La tarde del miércoles guardaba un pronóstico de lluvia del 100%. Eso bastó para que la mayoría inclinásemos la cabeza y buscáramos otra ocupación. No Fran, sin embargo. Haciendo honor a su nick (¡ay, karakol!), olfateó el aire y realizó su predicción. “Hasta las diez no llueve”. Dicho y hecho. Un prodigio de erudición y una fe sin fronteras. Mariano, aun engañado por sus propias visiones, reaccionó presto. El pueblo habló. Y el Garbinet nunca imaginó la que se le venía encima. Desde hoy nuestro nuevo barco, que nos permitirá surcar los desánimos de las tardes de miércoles.

Siguiendo el ejemplo de nuestra federación de fútbol, los equipos se hicieron a dedo. Es una buena opción para las pachangas, más efectiva que el tiro libre para buscar el equilibrio.
Las primeras formaciones:
Grises: Mariano, Jovenalumno, Suburu, Pepenc y Rafa.
Azules: Edith, Roberto, Drmoon, Pipo y Roger.

Soy sospechoso de imparcial, lo sé, pero los Azules fuimos mejores. El tímido arranque de los Grises se silenció pronto. Con el acuerdo tácito de no lanzar correcalles en los primeros compases, el equipo azul se fue asentando de a poco. Daeron y el Drmoon se repartieron las tareas de base y el resto del equipo se encargó de aprovechar los pases e ir prolongando la ventaja hasta la victoria.

Para el segundo, se introdujeron cambios. Fran entró por Mariano y Sergio por Rafa. Roger y Pipo ya se habían repartido los papeles protagonistas en la zona. Edith llevaba al hombro el rifle de francotirador y los extraños bases siguieron tirando del carro. Con el plus de contar con un veterano a quien dirigir las miradas y los balones en los momentos de atascos. El Doctor ejerció de líder y a él nos aferramos en más de una ocasión para recuperar el norte.
Del otro lado de la pista, los problemas pasaban por el interior. A Sergio no le gusta jugar por dentro y se nota. Pepenc es otro de esos impagables especialistas exteriores que se diluye en el interior; y sólo Suburu mantenía el tipo con movimientos que parece que sólo él practique. La dupla Jovenalumno-Karakolillo no consiguió mover a los suyos en ataque y los Azules conquistaron la segunda victoria de la tarde.

Entre medias se forjó el inicio de: el cabreo de Mariano. Hoy, hay para todos. En el fondo, Mariano tenía razón o yo, al menos, se la doy. A esas alturas éramos 16 jugadores. El ideal era competir con dos partidos de 4×4 (todos juegan). Pero también lógico, concluir el partido que teníamos entre manos. Hasta aquí todo bien, lo que nunca supe ni comprendí es por qué no se llegó al 4×4…

El tercero de la tarde tuvo como protagonistas al equipo Azul y al RafaTeam. Con un puñado de amigos bajo el brazo, Rafa confeccionó su propia formación para dar juego. Eran altos, fuertes y rápidos; y los ecos de guerra se introdujeron en los oídos de los rivales.
A su favor y a priori, los Azules sólo contaban con la racha y la moral. Activos insuficientes. Por eso tiraron de casta. El cerrajón en la zona alimentó la ofensiva. La táctica clara, simple y antigua. Contra un equipo mejor: dos triples y una canasta. Lo primero en llegar fue la canasta; de Víctor. Después Daeron y Edith, ya saben. Creció tanto el equipo azul en todos los aspectos que para el siguiente llevaba estocada y media.

Mariano se marchó a esas alturas más cabreado que un mono (que se suele decir). Era su momento de retomar el juego, pero ya no estaba por la labor. El frío del otoño se mete en los huesos y a veces uno siente como se envenena su ánimo. El balón es el eslabón que nos mantiene cuerdos y nadie debería estar alejado de su tacto más de un partido.
Aunque hay otros males en el mundo. Qué se lo pregunten a los Azules. Pecar de lo que no se sabe hacer se paga caro. Pases imprecisos sin mirar, lanzamientos en condiciones antinaturales, recelos en la circulación de balón… amarga condena. Cada uno sabe lo que le sobró y le faltó. Más, si los grises probaban a respirar como uno sólo. Gran defensa de ayudas. Magnifico esfuerzo y desastrosa suma de contraataques desaprovechados. Pero los azules habían rechazado el juego en equipo y en la guerra individual, unos arrastraron a los otros. El cuarto de la tarde fue con merecimiento para los Grises.

Tiempo del quinto. El RafaTeam se sabía poderoso y se cuestionaba en qué modo había caído. Los Grises festejaban su primera victoria y se olvidaron de remar. El RafaTeam impuso el poderío físico y destrozó desde los cimientos a su rival en la zona. El número 4 se desató como coloso. Victoria fácil que maquilló Jovenalumno con su triple a tabla de cada día.

Sexto y último. El Drmoon dejó huérfanos de veteranía a los suyos, que reaccionaron con rapidez incorporando a Sergio. La consigna estaba clara: abordar la zona como si fuera el mayor tesoro. Asestando mandobles a diestro y siniestro, sin medir si era amigo o enemigo, el trío Sergio-Pipo-Roger se hizo valer y escuchar. Los rebotes seguían pegados a las manos del 4, pero las canastas no llegaban. Sudando sangre se consiguió un 4-3 favorable al RafaTeam. La victoria estaba a tiro de tres. Sólo tres manos tocaron la pelota desde que se inició el ataque Azul hasta que el esférico bailó abrazado a la red. No hace falta relatar de quien fue la mano ejecutora. Para más información, consultad los premios.

Esta ha sido una crónica extraña que he debido reescribir hasta en tres ocasiones. Seguro que he pasado por alto numerosos lances del juego que muchos recuerdan y sienten como una ofensa el que no haya mención alguna. Aun así, quiero pedir la reflexión de los Hechos que sucedieron y todos recordamos y la manera en que se resolvieron. El camino está ahí para que cualquiera se una; y guardar para que el río no desborde es deber de todos. Mis felicitaciones a todos por sus esfuerzos y buenos propósitos, pero que esto no nos haga perder el sentido crítico y cavilante.

Premios Daeron. Edición 10

Mayor progresión: Sergio (y su progresión fue del tercer-cuarto al quinto partido. Metió su canasta y se vino arriba como bien le recriminaban sus “excompañeros”. Amén de triturar los brazos de los rivales bajo el aro)

Envíos express: Roberto (porque entre que no tengo dribling y no tengo velocidad, cuando juego de base cualquiera que se mueva se pone las botas)

Mejor defensor: Roger (repartió como otros, pero a escondidas, como se debe hacer. Y derrochó esfuerzo. Me ha convencido Mariano, Roger es el Felipe Reyes de nuestras pachangas)

Manos, me siento traicionado: Fran (el último MVP moral a votación popular, ni siquiera pudo optar a disputar el galardón esta vez debido a su inconsistencia en las contras. Malos porcentajes de tiro en disonancia con su ritmo y su hiperactividad)

Psicólogo en pista: DESIERTO (de haber tenido uno, nos habríamos ahorrado muchísimas palabras y alguna página en el foro)

El rock and roll nunca muere: Pepenc (porque las ganas de jugar le pudieron y cuando se disponía a regresar al hogar se enfundó el mono de jugador y ayudó a su equipo a romper la racha de los azules con un gran triple)

Codos, para que os quiero: Amigo de Rafa nº1 [el de rojo] (seguro que él no quería y la ausencia de visión jugó en su contra, pero la tendencia a desplegar alas contra cualquier atisbo de bloqueo le ha hecho merecedor del galardón)

Si lo sé, no tiro: Mariano y Suburu (es una metáfora, el que se vea capacitado que la pille)

Pincho de merluza: amigo de Rafa nº2 [el de gris] (se veía venir. Se movía por la pista con tres marchas más que el resto y eso solo podía acabar con un mate o un gorro estratosférico. Fue lo segundo. La víctima: Fran)

Jugada de la semana: Edith [el triple ganador] (Sergio sube el balón hasta el campo contrario y, a lo Berni, se la quita rápido de encima entregándosela a Daeron con una consigna –mover la pelota–. Daeron, con el modo visión periférica ON, aprecia de soslayo que Edith con su paso gracil y silencioso recorre la zona por dentro de esquina a esquina; y en el momento exacto en que toma contacto con la línea de tres envía el balón para que ella haga gala de su maestría. Recibir y lanzar en cosa de milésimas. Triple ganador para cerrar la pachanga)

Quinteto de la semana: Edith, Drmoon, Daeron, Pipo, Roger

MVP: Edith (valorando mucho más que un triple ganador)

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La crónica del Dr. House: Siete novias para siete hermanos

Sacad la ropa de abrigo, el otoño no hace prisioneros. Una legión de constipados desborda las ciudades, pero los hombres marchan a la batalla. Asid los pertrechos, disponed las lanzas, juguemos a baloncesto.

Con la fe y el corazón apoyados permanentemente sobre los miércoles, las amenazas de lluvia sientan como un derechazo de un boxeador profesional. Quieres seguir en pie, pero no sabes cómo. El error de previsión del anfitrión por antonomasia, llevó a los pachangueros a extender sus redes de intendencia. El viaje por el desierto nunca fue tan penoso como esta semana, pero una vez más, la situación se resolvió favorablemente. El Garbinet abrió su pecho a cambio de un euro por cabeza y ninguno rechazó chupar la teta.

Y en gran parte, el éxito a quien corresponde. El nuevo patrón de las pachangas: SanSonero. Los estudios de meteorología son una patraña y el “aemet” el timo de la estampita. Si un hombre tiene una teoría y cree en sí mismo, escúchale, pero si además es pachanguero, acompáñale al fin del mundo. A partir de ahora, los días importantes nos encomendaremos al santo.

Reunida la prole, se lanzaron los tiros clasificatorios. Comienza a ser un problema. Hay una importante falta de nivel en el tiro libre, se imponen entrenamientos continuos para muchos de los asistentes. Diez minutos de selección natural, son excesivos. ¿Piedra, papel o tijera la próxima cita? Ojalá no.

Diez en pista. Con calzón gris: Mariano, Pepe, Dr.moon, Edith y Pipo. Con calzón azul: Cocacolo, Proc, Daeron, Rafa y Sansonero.
Y jugando a todo el campo, como le gusta a los clásicos.

Con las reservas al 100% se inició el espectáculo. Aún fríos, los grises golpearon pronto. Mariano se coló por la parte central y anotó con facilidad. Tocaba apretar los dientes. Una buena combinación del equipo azul dejó a Sansonero esquinado y con tiempo, es letal a 5 metros. No fue la única que tuvo, un par de ataques después repetiría. No se amilanaron los grises. La buena movilidad de todos sus hombres les llevó a comandar el ritmo. Pipo ha crecido como jugador. Se siente en el ambiente. Está a gusto como Pívot (ya tocaba). Las píldoras del Coach Coke surten efecto. Fue el punto desequilibrante: El rebote.
El marcador se apretó. Dos expertos como Cocacolo y Sasonero saben remar en estos casos y el resto ha de subirse a su barco de cualquier modo. Pero terminaron hundidos. La diosa fortuna, esta vez esquiva, y una pésima selección de tiro de los azules dilapidó sus opciones. Dos contras de los grises y el partido quedó listo para sentencia. 5-4.

Cambios.

Sansonero, Proc y Daeron salieron del campo para dar entrada a Roger, Josep y Fran.
El rodillo estaba en marcha y los grises no daban óbice a la reacción. 3-0. Sin despeinarse. Y la comadreja asomó la patita. ¡Ay, amigos!, disfruta más con el vaivén del 5 para 5 que los niños con el circo. Cocacolo es el maestro del trantrán, del juego en el poste, de las penetraciones a cámara lenta y del salto en gravedad cero. Y los azules entraron por la puerta grande en la pelea. 3-3. Canasta de Rafa a 4 metros, donde hace daño, y 3-4. Tocaba culminar la remontada. Las maneras no fueron las mejores. Una contra de los grises se cortó en seco por los gritos apasionados del Coach Coke que pedía a los suyos falta. Pero tanta vehemencia puso que terminó por convencer a todos de que había existido una falta. Mató la contra y descentró a sus rivales unos segundos que pudieron ser cruciales. La justicia quiso que el mayor damnificado, Mariano llevara al electrónico (imaginario) el 4-4. Y con todo por decidir un rebote defensivo de los azules nos hizo revivir otra época. Con la consigna de: “¡arriba, a Iturriaga!”, el palomero Cocacolo finiquitó el segundo encuentro. 5-4.

Llega Jovenalumno.

Se hizo mucho de esperar, aunque compensó con creces la falta de puntualidad. Sin duda alguna se convirtió en el hombre del partido en esta segunda etapa.

Duelo de sietes.

Con Jovenalumno en pista, el número de contendientes subió hasta 14. A fin de paliar las esperas y sacar el máximo jugo al “dispendio” económico, se optó por jugar 5 para 5 con dos cambios por equipo.
Las primeras formaciones:
Grises: Mariano, Edith, Daeron, Pepe, Pipo, Proc, Sansonero
Azules: Cocacolo, Dr.moon, Roger, Rafa, Antonio, Josep, Fran

El desequilibrio, tan patente como resulta a simple vista. No pasó mucho tiempo hasta que los grises se marcharon con comodidad. El juego bajo tableros, las contras y la capacidad exterior minaban poco a poco la moral de los azules. Edith y Daeron sumaban triples, Pipo y Proc antepusieron el saber estar en el rebote a su propia integridad, Mariano y Javi cargaban con la dirección y las penetraciones, Pepe aparecía dentro y fuera. No había color.
De los azules poco a resaltar. Cocacolo se exprimía sin fe, el Doctor asumió riesgos y responsabilidades en el tiro, Rafa y Roger se difuminaron en la zona y Josep sorprendió gratamente con muy buenos movimientos sin balón aunque no consiguió las ansiadas canastas.
La reestructuración se hizo imprescindible. Jugar apetece, pero perder de bulto no. A ojo y con la precisión de un cirujano manco, se cambiaron cromos.
El resultado definitivo:
Grises: Edith, Mariano, Pepe, Proc, Sansonero, Antonio, Josep
Azules: Cocacolo, Dr.moon, Roger, Rafa, Fran, Pipo, Daeron
Partidos a 10 puntos.

Paridad. Es la palabra que mejor define la última etapa de los lances. Con cambios cada tres canastas, llegaron a disputarse hasta tres encuentros.
El primero dio muestras de lo acertado de los cambios. La intensidad subió y las posibilidades también. La igualdad en el marcador se mantuvo la mayor parte del tiempo. Se evidenció la carencia de jugar a todo el campo que tenemos muchos. Hubo pasadas de velocidad de Fran (demasiada zancada para tanta aceleración), descoordinación ofensiva (subir y bajar pesa en los brazos y las piernas) y algún que otro melón en los lanzamientos y los pases. Sin embargo, quedémonos con lo bueno.
El Doctor recuperó la senda del tiro con un lanzamiento de 3 marca de la casa en la cara de su autodenominado “perro de presa” Jovenalumno. Pipo se dedicó a colocar gorros a diestro y siniestro. Daeron rebañó una bandeja de Sansonero desde las alturas…
Y el marcador llegó al 9-9. Meted culos, sacad brazos, respirad defensa. ¡Luchad hasta el último aliento!
10-9 Grises ganan.

Partido de vuelta. Aleccionados, los azules pugnaron por la revancha. El exceso de testosterona trajo la falta de Rafa a Roger (los dos del mismo equipo), el exceso de revoluciones en ataque de Fran y Rafa, una vez más; y un par de mandarinas imperdonables de Daeron, junto con una que el aro resfriado se encargó de expulsar de sus entrañas cual flema. Con estas premisas, los grises tomaron ventaja. Era el tiempo de Jovenalumno. Dispuesto a dejar huella se imbuyó por el espíritu de Millera en su etapa lucentina, y se dedicó a compensar errores garrafales con aciertos notables. Así llegó un gran triple que secundó Edith con otro. La distancia fue infranqueable y todos los buenos intentos del Dr.moon no bastaron para salvar a los azules. Mariano, Sansonero, Pepe y Proc se encargaron de apostillar. 10-7

Tercero y último.
Esta vez no hubo corrillo de Coke, extenuado, miró a su alrededor en busca de un salvador. Ahí estaba Víctor para tirar del carro, junto con el sobrio Pipo (quien lo iba a decir hace unas semanas). Y creció Fran que dio pausa a sus ataques. El juego igualado siguió su curso. Los grises habían obtenido dos merecidos triunfos y contaban con el estado de gracia.
Del 3-2 para los azules se pasó al 4-3 para los grises. Rafa reprimió sus dolores para arrimar el hombro en defensa, Roger se multiplicó y Cocacolo resurgió de las miserias para retomar el timón de la nave. En estas, Daeron anotó un triple resolutivo tras unos dobles de Cocacolo dignos de los USA olímpicos; y la moral contagió a los azules abandonando a los grises.
A todos menos a uno: Jovenalumno, que había decidido guardar lo mejor para el final. Con el partido convertido en un correcalles, se sacó una penetración ortopédica made in Jovenalumno con una bomba esperpéntica que subió desde el suelo para superar a Pipo y colarse en la canasta. Increíble acción que desató las carcajadas de los presentes, su propio equipo no podía reprimir las risotadas y alguna lágrima. Una epopeya digna del recuerdo y digna aspirante a pelear con el triple de Suburu y el tiro libre de Suburu de cara a los premios pachangueros como jugada del año.
Y el fin de fiesta. 10-8 para los azules. Vitoria y efímera gloria. Sin más, pasemos a los premios.

Premios Daeron. Edición 9

- Mayor progresión: Pipo (sin duda ni discusión. Ha mejorado en defensa, en intensidad y en selección de tiro)
- Donde pongo el ojo pongo la bala: Edith (porque tiene una efectividad que ya quisiéramos el resto. Y aún así se le sigue dejando tirar sola…)
- Envíos express: Marianovic (este sí que es tu premio vitalicio)
- El rock and roll nunca muere: Dr.moon (tras atravesar un mala racha de tiro vuelve por sus fueros)
- Psicólogo en pista: Jovenalumno y Daeron (encargados de levantar el ánimo a sus respectivos conjuntos con arengas y buenas palabras)
- Codos, para qué os quiero: este premio va para el causante de la sangre de Proc (creo que fue el balón, así que podría ser para él)
- Mejor defensor: Cocacolo (impertérrito)
- Si lo sé no tiro: Daeron (qué melón más vergonzoso)
- Manos, me siento traicionado: Rafa (por sus muchos triples desaprovechados)
- Cuarteto de la semana: Mariano, Edith, Cocacolo y Pipo
- Pincho de merluza: Pipo (da igual cual se elija, soberbio)
- Canasta de la semana: Jovenalumno (sin parangón)

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La crónica del Dr. Zoiberg: que llueva, que llueva…(24/09/08)

Agua. Líquido elemento. Fuente de vida. Pero hoy los pachangueros mirábamos al cielo suplicando para que un manantial de vida no regara nuestra cancha de los 12 bridges. Atentos al foro hasta prácticamente media hora antes del inicio de la jornada vespertina de básquet, los foreros más osados del lejano oeste iban cayendo a cuentagotas en el lugar de juego habitual.

Tarde de básquet. Comienza la ronda de tiros libres. Se configura un primer cuarteto que se erigirá como el primero dominante de la tarde ganando tres partidos seguidos: Roger, Dr. Moon, proc y suburu. Comenzaron ganando al cuarteto formado por Edith, jovenalumno, pepenc y cocacolo. Con un juego fácil, basado sobre todo en la defensa (cocacolo, si de ti dependiera los partidos se harían a tres canastas para que fueran a un ritmo normal), consiguieron ganar sin problemas los tres primeros partidos, con una gran actuación de proc bajo los aros. Pero todo momento de gloria llega a su fin, y el cuarteto integrado por jovenalumno, poli, karakolillo y sansonero acabó por destronarles de su merecido puesto; gracias a un gran juego versátil de Poli, a un intratable Sergio (sustituyó a sansonero, debido a que la pista no esta acorde con su estilo de juego.

Hoy el juego intenso de entradas imposibles a canasta era impracticable y a una excelente aportación exterior de jovenalumno y karakolillo. A partir de este momento, y tras tres victorias seguidas también de este cuarteto, comenzó el carrusel de equipos, ninguno aguantaba más de dos victorias, los partidos se hacían intensos y en ocasiones. Todos aportaron lo suyo, Edith demuestra que en el tiro está al nivel de nuestro tirador Moon, siempre en su línea; Daeron y su entrega en la cancha; Mariano, que poco a poco fue entrando en calor hasta enchufar un par de canastas decisivas y una multitud de pases magistrales; pepenc y su gran experiencia (de mayor quiero ser como él); Roger y su incansable lucha; Proc dueño de la zona; Suburu, que tras las tres victorias que tuvo seguidas supo retirarse a tiempo y Pipo, que decir de él que no sepamos, canastas que solo él sabe meter (y un juego duro, como siempre).

En resumen, lo que se aventuraba como una tarde aburrida en su casa se convirtió en una jornada vespertina de buen baloncesto, diversión y sobre todo dos horas compartidas entre amigos unidos por una misma afición: BALONCESTO.

Premio karakol (MVP): Se lo otorgo a Proc, en los partidos que me he enfrentado a sus equipos ha sido el que más ha destacado; siento ser imparcial.

Cuarteto de karakoles: Cocacolo, Proc, Sergio y un servidor, más que nada porque tras los tres primeros los demás hemos tenido altibajos y me hacia ilusión.

Gran pasador: Marianovic, aunque empezó desentonado, en los pases no tiene rival.

A la 5ª fuera: Pipo, si descalificáramos por faltas, ya sabríamos quien sería expulsado.

Top 3 Mejores jugadas: 3ª: gran tapón de Proc a un intento inútil de anotar bajo aro de Karakolillo. 2ª: Buena penetración de karakolillo y pase que deja solo para la entrada y fácil bandeja de Proc. 1ª: Excelente jugada de Cocacolo que acaba con una magistral entrada a canasta.

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La crónica de Dr. Vilches: Cuando el hombre se siente solo

A punto de cruzar el umbral que me llevaría a una nueva pachanga, me sentía el hombre más desdichado del mundo: incapaz de sacar adelante cualquier contratiempo que pudiese surgir; un animal herido moralmente, esperando el golpe de gracia. Había sufrido, pasado noches en vela y aguantado miedos estúpidos. Me abrí a una soledad que solo dos cosas son capaces de destruir: el deporte y los amigos.

Esta es mi historia.

Dispuesto a resurgir como el ave fénix, crucé la puerta del 12 Bridges y me enfundé el traje de pachanguero, vestimenta que implica responsabilidad, esfuerzo y entrega; imposible hacer frente a tales solicitaciones con la cabeza baja. Observando a mis compañeros anotar los tiros libres notaba como poco a poco algo crecía dentro de mí: el hambre de ganar y hacerlo bien. Tenía que alimentar a esa bestia, y estaba dispuesto a todo. Desaproveché mi oportunidad de empezar en la cancha Este. Pero no desfallecí, quedaba mucha tarde de baloncesto.

Mi equipo, formado por Edith, Pipo, Pelucho y un servidor, apostó desde el inicio por dar el máximo: peleando cada pelota, cada rebote e intentando aprovechar cada lanzamiento para acercarnos a la victoria y conseguir la gloria. Tras un primer partido en el que la suerte acompañó mis lanzamientos, se agrandó la fama de Edith tomando el protagonismo ofensivo. Vuelve a demostrar que si la dejan suelta puede acabar con cualquier equipo en un abrir y cerrar de ojos.
Por desgracia caímos en la cancha y nos tocó volver al pozo de donde sin valor, no se puede salir. Con la entrada de Chicho por Edith, nadamos contra corriente con todas nuestras fuerzas ansiando un lugar en el Olimpo, pero el destino quiso que sólo ante mi descanso obligatorio, se lograse el objetivo. Lo dijo Pelucho: “se fue el gafe y ganamos”; el gafe era yo, pero ya no sentía pesar, sino orgullo por mi esfuerzo.

Y llegó lo nunca visto.

Un anfitrión se define por las pequeñas cosas y los grandes dispendios. Cocacolo tomó las riendas del equipo: Daeron, Mariano y Proc obedecieron al maestro a pies juntillas. Aunque en ese momento no eran conscientes, consiguieron lo que muchos sólo sueñan en lo más profundo: entrar en la historia con letras de oro. Los corrillos tácticos dieron a luz a cuatro espartanos que abrieron la mente a todos los que una vez han creído que defendían al límite. Cuatro almas unidas en un espíritu defensivo, afrontaron cada contienda como si de la batalla de las Termopilas se tratase. Nada quedó con vida a su paso. Asombrados, nos permitieron asistir a partidos interminables repletos de pundonor. Con un juego alejado de florituras donde preponderaba la casta y el sacrifico, sacaron adelante situaciones imposibles en las que desperdiciaban una y otra vez trabajadas opciones de tiro. Este miércoles, aprendí una gran lección de juego en equipo.

Pero éramos 18

No olvidaremos otro gran cuarteto: Rafa, Karakolillo, Poli y Sergio. Espoleados por la última adquisición pachanguera: Poli (muy buenos movimientos y sensaciones); y todo un portento de la canasta: Sergio (impagables sus reversos), tuvieron su espacio de gloria y reinaron en varias ocasiones.

Y aún quedaba un cuarto equipo capaz de aportar intensidad y calidad a la tarde-noche de juego. El último de los cuartetos y no precisamente el menos bueno: Sansonero, Dr.moon, Roger y Pepenc. El día que Cocacolo y los suyos se hicieron mayores, estos eran sus rivales en pista y de no haber sido así, no se valoraría tanto el esfuerzo desprendido. Como bien expuso Cocacolo en su brillante artículo: Sansonero y el Dr. constituyen dos amenazas constantes de cara al aro. Y no se les puede dejar respirar si uno quiere tener alguna oportunidad. Si además se les unen: el trabajo de Roger; y la versatilidad de Pepe; no es de extrañar que también probasen las mieles del éxito.

Y Dios creó la luz

Porque todos debimos sospecharlo. Si es capaz de disfrazarse de McGuiver porque no iba a hacer otro tanto de Ivanovic. El electricista-comadreja nos permitió disfrutar hasta el último minuto de nuestras dos horas de juego, pese a la oscuridad reinante. Y a la luz de los focos alimentamos esperanzas y vimos caer a Pelucho, presa de un mal gesto y del frío de los parones. Fue la mancha que empañó la tarde. Amén de la disputa con los chicos del fútbol. Por favor, señores, reconsidérenlo: los miércoles se disputa la Champions. ¿No preferirán acaso acudir a jugar los jueves?

Pero no concluiré sin desear en nombre de todos a Pelucho que se recuperé lo antes posible. Un saludo a todos y enhorabuena a los premiados.

Premios Jovenalumno

MVP: Edith, demostrando que tiene talento de sobra, a ver si regala algo.
Si lo se no vengo: Pelucho (recupérate pronto); labio de Daeron y ceja de Pipo, que dos ostias…
Hayqueponerlehuevoesdefensta.com: Cocacolo, demostrando que con cojones todo se puede conseguir.
Se le añoró: Suburu, y es que las pachangas no son lo mismo sin nuestro preciado jefe dándonos órdenes, aunque después nos las saltemos.
No me hace falta abuela: Mariano, que la abuela es totalmente suya como ya dijo en su momento.

Premios Daeron. Edición 8

Mayor progresión: Rafa (a lo tonto, se puso las botas. Posteó con inteligencia y buscó tiros a media distancia. Buena tarde de juego. Hay que seguir así)
Donde pongo el ojo pongo la bala: Edith (un día más demostró la calidad que atesora como especialista en el tiro. No perdona)
Envíos express: Mariano (siempre tiene en la cabeza pasar, buscar al mejor colocado y hacer jugar al equipo. Da gusto ir con Mariano)
El rock and roll nunca muere: Pelucho (esa maldita lesión fuera de hora no va a poder contigo, que los tienes muy bien plantados)

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La defensa; ese gran desconocido.

No se por donde empezar. Estas lí­neas me queman en los dedos desde anoche. Ojalá todos los partidos fueran como los dos de ayer. Primero cayeron Sergio, Poli, Rafa Lucio y Fran. A continuación cayeron Víctor, Javi, Pepe y juraría de Chicho, (lo siento, la edad). Dos equipazos con dos tí­os especialistas en canastas difíciles de defender. En frente nosotros, con todas nuestras miserias al descubierto. José y Mariano tocados (al margen de su achacoso estado crónico) y demasiado nobles para este cometido, Roberto, con su falta de reprís llegando un segundo tarde a cualquier sitio y con poca confianza en su forma de ver el basket (amigo eres una esponja y vas en el camino correcto, solo te falta sacar codos), y yo sin tobillos, sin confianza alguna en mi tiro y con mi alarmante hipoxia, que exagera, cada semana más, mi ratio negativo de robos/perdidas debido, en parte, a mi manifiesta cerrajón en arriesgar buscando la lí­nea de pase imposible (que por otra parte cuando se consigue, para mí­ es orgásmico). Vení­amos de perder dos partidos dejándonos remontar un 4-0 y un 4-1. Defendíamos bien, pero faltaba ese plus. Bastaron 20 segundos para organizar la Coral. 20 segundos para engranar lo que se barruntaba desde el primer partido: Si no haces las cosas concentrado, no las hagas

La defensa no tiene sentido vista desde la individualidad, éramos cuatro tí­os intensos, dejándose la piel en cada partido, pero desorganizados. Remábamos todos, pero en sentidos distintos. Ordenar este sindios era prioritario. El primer partido de la tarde fué intenso en defensa (entrando Chicho por José) pero de una intensidad  mal entendida y desbocada, que hizo que ganáramos el partido por cojones. Al final siempre nos descuadrábamos, omití­amos ayudas y confundíamos términos; y nos la clavaban. A partir de ahí­ el equipo se desesperó y parecí­a que la espiral hacia el infierno, se iniciaba.

José llegó en un momento bastante malo. El desánimo consigue convertir la probabilidad en certeza. La peor de las opciones que piensas que va a pasar, tiene todas las de ganar cuando te dejas llevar. En esos momentos, el primero que se va casi siempre es Mariano, le jode que las cosas no salgan bien. Después siempre le sigue Jose que se infravalora una y otra vez, cuando si quiere, es indefendible. Sólo me quedaba Roberto y me aferré a él como una lapa. Me encanta que caiga en mi equipo, siempre lo he dicho. Con darle al interruptor pone la máquina en marcha y se sube a la Noria.

Ganamos el partido en la cancha de perdedores (de la que habí­a pocas posibilidades de salir) a base de cojones y de una falta antideportiva mí­a a Victor, de la que me arrepentí­ antes de caer al suelo. Parecí­a que íbamos a ser pasto de los depredadores, pero las ganas…las ganas y la fe hacen todo más fácil.
Como he dicho, unas palabras, un estudio rapidísimo del rival y sus virtudes, una forma solidaria de reparto de trabajo, y el “MiniLimoges” empieza a funcionar. Dejamos de un lado los egos (mas bien todavía no habían aparecido), nos sacrificamos, nos multiplicamos, nos dimos la vuelta como un calcetín, rotamos en ayudas como verdaderos perros. En una palabra: DEFENDIMOS. Defendimos como todavía no se había visto en ese campo. Alargamos el partido hasta la desesperación. En los dos partidos que se eternizaron, solo recuerdo un tiro cómodo de Rafa en un rebote largo y un triple de Poli, al que flote (dudé un segundo). Dos partidos para el recuerdo, en los que no se hizo ninguna concesión al otro equipo; NINGUNA. Fueron sólo dos partidos. Pero que dos partidos.

Estoy orgulloso de haber estado en ese equipo Heleno-Pampero. No fue importante quien hizo qué, ni como lo hizo. No importó quién fallo canastas fáciles, ni quien metio las imposibles. De hecho no me acuerdo de ningún ataque. Escondimos todas nuestras miserias fí­sicas para dejar paso a la fortaleza mental. Confiamos en todo momento en nosotros y en la victoria, confiamos en que el compañero iba a estar al lado en cada momento y cuando nos quisimos dar cuenta, éramos uno sólo contra cuatro. Hací­a falta amalgamar esas cuatro intensidades en una sola. Eso en definitiva es la defensa. Eso hace que todos tus defectos, parezcan menos. Te vuelves un martillo pilón, al que no le importa necesitar dos o cien golpes para clavar un clavo, sabes que al final lo vas a conseguir. Sólo tienes que “lograr” que el otro no lo “consiga”. Es así­ de fácil.

Siempre me ha gustado la calidad, siempre me ha gustado el showtime. He disfrutado de jugones durante dos décadas de baloncesto. Pero nada me ha puesto los pelos más de punta, que ver a Creus meter ese último tiro libre. Ver a un equipo jugar y defender como si no hubiera un mañana, me emociona hasta hacerme estremecer. La solidaridad, la pillerí­a, la inteligencia y la fe en si mismo para sacar lo mejor de cada uno, es lo que se tendrí­a que potenciar al llegar a la edad de Junior, donde tanto jugador se pierde en su ego, quedándose en el camino. Tal vez por eso me alegré tanto cuando ganó el Limoges. Tal vez por eso soy de los Celtics.

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La Crónica del Dr. House: Pipo nos la metió doblada (10/09/08)

Se acabó el verano. Los días de mayor gloria quedan hoy atrás y las ilusiones de una nueva temporada florecen marchitas en algunos casos. Plantados como estatuas de sal vemos transgredir el día y la noche y al borde del abismo esperamos nuestra oportunidad para abrazar el balón: el único elemento capaz de acoger personalidades y caracteres tan distintos.

Quizás ya no vuelva a ser lo mismo, pero ahí queda para el recuerdo.

Esta crónica ha tardado en salir porque no quería desprenderme de mis últimos momentos como jugador pachanguero o simplemente porque las musas de la inspiración habían preferido tomar vacaciones ahora que todos volvemos a la rutina más cruel. En culquiera de los casos, los cronistas nos debemos a un público fiel. Y por vosotros va.

La primera tarde de Septiembre debía pasar la prueba de fuego: sobrevivir a la falta de luz y completar el quórum adecuado. Diremos que se quedó a medias.

De nuevo 16 valientes gladiadores derrengados nos dimos cita con ansias de sacar lo que llevamos dentro y regar con nuestro sudor la arena de la cancha maldita.

Un primer cuarteto potente marcó el inicio del juego: Chicho, Dr. Moon, Mariano y Proc; impusieron su clase para llevarse los primeros envites. Alguno con extremada facilidad (recuerdo, sin ir más lejos, una racha de tres seguidas del Dr. que nos dejó con la lengua fuera)

Sin embargo, lo que amenazaba como una racha a perpetuidad falleció en los inicios. El cuarteto Edith, Cocacolo, Sansonero y Suburu; enseñó el camino. Tumbó a los cuatro grandes y los echó a los perros: cuatros despojos sin fe, arañando el parquet con sus andares extravagantes (Pedro, Pepenc, Roger y Daeron)

Y hete aquí, que Bárbol Mariano erró por primera vez en la tarde. Permitió sacar al equipo andrajoso y llegó la perdición. Triple, canasta, triple. Pedro, Pepe, Daeron. 5-0. Tan sorprendente como irreal. Una táctica que iba a dar mucho de qué hablar.

Y así pasaron los partidos. A base de 5-0 sorprendentes. La táctica más absurda y simple. Daeron enchufaba sobre la bocina tantas veces como hacía falta. Pedro tiraba de clase (y de mano). Pepe demostró su polivalencia (ya quisiéramos muchos saber hacer lo que él hace). Y Roger hizo de Roger: uno a veces no se da cuenta de que está, pero siempre trabaja por el equipo en el que le toque sin protestar, sin alzar la voz y sin egoísmos.

Aunque tampoco puede decirse que reinaran aquella tarde. En varias ocasiones mordieron el polvo y probaron los sinsabores de la derrota, pero siempre regresaban airosos con la táctica simple del 5-0

Y como de costumbre…

Además de jugarse los partidos, uno tiene la oportunidad al asistir a las pachangas de disfrutar momentos deliciosos, de esos que sirven a Andoni Ferreño y a Mar Saura para redactar sus premios, y que por más tiempo que pase, siempre que dos pachangueros coincidan podrán rememorar y echar unas risas.

Si uno fuera aún más malévolo, iniciaría esta sección con la tanda de tiros libres y la perla que uno de los ilustres dejó destrozando retinas. No obstante, guardaré silencio está vez para no perder el puesto de trabajo. Ahora bien, ante la obra de arte de Pipo, no se puede hacer otra cosa que relatar el hecho que ha dado título a este relato.

Estábamos los pachangueros preocupados por la ausencia de luz, cuando el anfitrión Cocacolo confió en el joven Pipo. Un muchacho que se reformado en estas últimas semanas dejando atrás los tiempos de codos para qué os quiero. La misión no parecía complicada. Introducir una ficha en el dispositivo del campo de juego para encender las farolas. A cualquiera que no lo viese se trataba de una ranura estrecha y fina con dos muescas coincidentes con los de la ficha.

Lo cierto es que yo no estaba allí y desconozco lo que Pipo hizo exactamente. Pero la primera pista de que algo fallaba fue el grito de Cocacolo: Pipo, ¿qué coño has hecho? Mis fuentes me dicen que Pipo introdujo la ficha de mala manera. Cocacolo, confiando en sus posibilidades se armó con una llave y a la vista de 6 pachangueros estuvo forcejeando con la ficha. El resultado fue que las luces no se encendieron. La ficha se perdió. Y una segunda ficha que se introdujo cayó también en el pozo sin fondo. Un desastre a todas luces (espero que se me permita este chascarrillo)

Y la pachanga murió ahí. Sin luz no podíamos jugar. Y a las 20.30 recogimos los bártulos y nos marchamos a casa. Antes dos últimos partidos. Con los mismos ganadores y la misma y vieja táctica. Me guardo el honor de anotar la última canasta y cerrar la tarde. Equipos: Daeron, Pipo, Pepenc y Pedro; VS Cocacolo, Edith, Pelucho y Juan.

El parte de bajas no toma vacaciones y esta vez el “premiado” fue Mariano por mediación de Rafa (él no quería). ¡Esperemos que estés pronto en forma, Bárbol!

Premios Daeron. Edición 7

Mayor progresión: Pelucho (qué manera de crecerle la barba, pasaba por marino Normando)
Donde pongo el ojo pongo la bala: Daeron (quejaros cuanto queráis, los que fueron conmigo seguro que me dan la razón en este premio)

Envíos express: Pedro (en partidos a 5-0 el que da tres asistencias es el jefe. También ayudó la lesión de Mariano)
El rock and roll nunca muere: Josep (35 añazos le contemplan, a ver si te dejas caer por alguna pachanga, amigo)

Psicólogo en pista: Pedro y Cocacolo (el primero por darnos la fe que nos faltaba y que nos llevó a acariciar la gloria. El segundo por el entrenador que esconde dentro y al que “apenas” deja salir. Lo que ganaría la cantera del Lucentum con Cocacolo y sus sermones tácticos)

Mejor defensor: Suburu (cada vez sorprende menos porque está a un nivel de jugón. No hay quien le tosa en la faceta de robos y recuperaciones)

Si lo sé no tiro: Suburu (por el tiro libre. Al final, lo he dicho)

Manos, me siento traicionado: Pipo (lo que va a dar que hablar esa dichosa ficha)

Cuarteto de la semana: Pepenc, Daeron, Edith y Suburu

Y las dos últimas adquisiciones en el bazar de los premios:

Pincho de merluza: Pepenc (sonoro y soberbio gorro de esos que hunden al tirador en el suelo. La mano inocente, la del Dr.Moon)

Canasta de la semana: Pepenc (hay quien dirá que fueron pasos de salida, inconscientes. Al más puro estilo Lebron James, penetró lateralmente remontando la línea de fondo, giró sobre sí mismo y de espaldas deslizó el balón por sus dedos. Un prodigio)

Por otro lado el premio “no me hace falta abuela” iba a ser retirado y otorgado de manera vitalicia a Marianovic, pero Daeron ha hecho méritos sobrados para escalar puestos en el ranking por lo que de momento se mantiene a la expectativa.

Una vez más espero haberos entretenido con la tardía crónica. Espero que no haya sido la última que pueda escribir ni la que haga referencia al último partido pachanguero al que pude asistir. Aunque está la cosa difícil. Lo dejó ahí, en alto. Que hay que crear suspense. El miércoles se saldrá de dudas.

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La crónica del Dr. House: La hora de los destronados (27/08/08)

Introducción

Caímos desde lo más alto, hincamos rodilla, maldijimos nuestra suerte, la injusticia y el estúpido comportamiento de los señores más bajitos que hollaron el parqué. Pero los vientos han cambiado y la magia no recorre los viejos barrios como antaño, allá por el 84. La Plata olímpica inflamó corazones, alentó a las huestes e iluminó el campo de batalla. Esa pangea que es el baloncesto y que todos nos esforzamos por mantener unida reunió bajo su seno lo mejor de sus aguerridos muchachos. Una ocasión que no podía dejarse pasar. Las retinas guardaban jugadas de ensueño, las manos soñaban con emular a los héroes y las piernas se reconocían incapaces de lograr lo que nunca han hecho: hacer volar a sus dueños rumbo al aro. Ese nivel es inalcanzable. Pero quien sueña bebe de otras fuentes: orgullo, pasión, pundonor y ansia.

Nadie sabe de dónde salen ni dónde se ocultan los otros seis días, pero el destino les encuentra cada miércoles; algo en sus cabezas les dirige, más allá de dolores y fatigas; y antes de que se den cuenta sus pasos les han conducido al 12 Bridges Playground. Y es allí, en la frontera del último reino, donde son conscientes de la batalla por la conquista de una cancha maldita. Si has llegado hasta ahí, no puedes escapar. Tus músculos se tensan. Los ojos se abren de par en par. Las sonrisas se tuercen antes de dibujarse en el rostro. Arde el asfalto. Todos quieren ganar y están dispuestos a morir en el intento. Es la hora de los destronados.

Se abre el telón. El balón gira.

Dieciocho es una cifra redonda. Con 18 años puedes votar, ir a la cárcel, puedes beber alcohol y entrar en los pubs (ya lo hacías, vale, pero ahora de forma legal), puedes sacarte el carné de conducir…, si cualquiera piensa en una chica de 18 puede que hasta se le nuble el juicio, pero ¿y jugar una pachanga? ¿Cómo encaja el número 18 ahí?

A poco que se me permita ser aún más subjetivo diré que el 18 encaja en la pachanga como un Ricky Rubio de 17 años en la selección Española. Da una vidilla diferente.

Ahí va la lista de los asistentes: Marianovic, Sansonero, Dr.Moon, Cocacolo, Pelucho, Proc, Juan, Pepenc, Pipo, Chicho, Jovenalumno, Valero, Edith, Daeron, Sergio, Karakolillo, Roger y Pedro… ¡casi nada!

El sistema de tiro libre formó cuatro cuartetos y se instauraron dos partidos simultáneos. El 12 Bridges convertido en el mayor espectáculo del mundo. Ni en la carpa del Circo del Sol se había visto tanto ajetreo simultáneo este verano. Así, las tareas de los cronistas se dispararon hasta cotas inasumibles. Jugar en un partido y ver el otro no es difícil, es imposible.

Las reglas de juego tan simples como arcanas. La pista Oeste para los perdedores, los despojos, los que perdieron la fe; y la pista Este para los aspirantes al salón de la fama, esos que miran de frente a la muerte y se atreven a mear contra el viento…

Dos cambios dan mucho juego.

Con tal disparate físico, los cambios aportaron lo suyo. Descanso leve y mayor algarabía. Cada cinco minutos dos formaciones nuevas a escena. Descontrol y diversión en estado puro. Entremedias… banalidades:

  • - Daeron arrancaba la tarde llevándose dos partidos prácticamente solito.
  • - Jovenalumno toma, al fin, la alternativa con cuatro puntos consecutivos.
  • - Dos triples de Edith a tabla (con indignación por parte de Cocacolo) y otros tantos con su estilo habitual.
  • - Racha de Mariano que dio aire a su equipo.
  • - Imán de Pelucho con los rebotes.
  • - Dos triples de Valero que ni Héctor García en sus mejores tiempos.
  • - Pseudo tapón de Daeron a Proc, pincho marca de la casa de Chicho a Daeron (qué pichón), taponazo de Pipo a Sergio y el “No in my home” supremo que se reserva para los premios.
  • - El Dr. Moon aconsejando a Jovenalumno desde su experiencia de cronista (a ver si la próxima semana se nota el resultado)
  • - Espectacular racha de Proc, inconmensurable bajo aro.
  • - Derroche físico de Karakolillo
  • - Y un sinfín de jugadas que se nos escaparon

CONCLUSIÓN

Se manejan las pachangas en ese momento indeciso de te quiero o no te quiero. Un tira y afloja que hay que pelear hasta el final. Me gusta el número mágico de 16 jugadores por la continuidad en el juego que supone, aunque hay quien prefiera pasar un rato sentado en la banda antes que hacer juego continuado. Para eso el 18 funciona de maravilla.

Está subiendo el nivel de juego. Los torpes vamos a más y el escalón que nos separa de los veteranos cada vez se hace más pequeño. Sólo falta que el gran Ringo vuelva a las canchas recuperado y ponga el listón en lo más alto. Se augura un inicio del curso baloncestístico maravilloso en los campos del 12 Bridges. Que no se lo pierda nadie.

Premios Daeron. Edición 5

Mayor progresión: Jovenalumno (ya sólo le falta correr para ser un jugador peligroso)
Donde pongo el ojo pongo la bala: Sansonero (su fe en el “alley oop” de Proc lo merece)

Envíos express: Marianovic (es tal su capacidad,su control y su visión del juego que hasta cuando va a abrir la puerta y el partido no va con él avisa a quien lleva la bola de donde está el mejor pase)
Codos para qué os quiero: Cocacolo (con el cuchillo entre los dientes y dos guadañas por brazos hizo a Pepenc sufrir sus envites hasta en tres impactos en la misma jugada)
El rock and roll nunca muere: Pelucho (el viaje por las alemanias y la cerveza bávara no han nublado su juicio y su gancho de derechas)
Psicólogo en pista: Karakolillo (consiguió darle a Jovenalumno la moral que necesitaba para crecer y eso tiene mucho mérito)

Mejor defensor: Cocacolo (siempre está muerto, nunca puede moverse, pero da igual hacia donde vaya el balón, lo solo que creas estar o que su equipo opte por no presionar: él estará allí)

Si lo sé no tiro: Dr. Moon (no ver venir a Proc a mil por hora fue un gran error castigado en forma de uno de los mejores “No in my Home” que se recuerden)

Manos, me siento traicionado: Daeron (muchas canastitas y triples, pero tres lanzamientos errados consecutivos cortaron la mejor racha de la tarde)

Cuarteto de la semana: Valero, Proc, Daeron y Sergio (no compartieron equipo, de haberlo hecho quién sabe donde hubieran llegado).

Premios Jovenalumno.

MVP: Valero, y mira que cada día que pasa lo veo más bueno.

Si lo sé no vengo: El dedo de Loren (prometo llevar las uñas más cortas la próxima vez)

Hoyhavenidolaostiadegenteajugarycasinocabemos.com: cuanta gente vino, ¡por Dios!

Se le añoró: Suburín, como añoro meterte presión psicológica.

No me hace falta abuela: Jovenalumno, he intentado que me metan en todos los premios posibles, pero no ha colado.

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La crónica del doctor Vilches: La tarde de Piolín

En una tarde que comenzó como tantas otras, yo esperando mis zapatillas, pude ver el primer partido a la espera de que se cerrara la llegada de más pachangeros. En una primera ronda, allí estaban los dos primeros equipos calentando motores: de color azul Mariano, Dr. Moon, Sergio y Sansonero, de blanco Pepe, Cocacolo, Proc y… de color amarillo un nuevo fichaje, Víctor. Mientras Chicho y yo calentábamos en la banda esperando la aparición de lo que sería nuestro equipo, vimos muestras de lo que sería la nota dominante de la tarde: Víctor comandando un equipo prácticamente imbatible (tuvieron sus derrotas, pocas, pero las tuvieron). El tercer equipo tuvo como alineación a Daeron, Chicho, Edith y Jovenalumno, pero poco pudimos hacer ante el gran dominio del equipo blanco.

Cambio de era

Entonces sucedió. Una racha anotadora del Dr. Moon acabó con el gran dominio del equipo blanco dominador hasta el momento. A la entrada del equipo, ahora azul, formado por Daeron, Edith, Jovenalumno y Chicho, plantó algo de batalla, pero tampoco pudo llevarse el gato al agua. Poco duró este cambio, ya que en cuanto volvió a entrar el equipo de Víctor, volvieron a dominar. Pero no solo dominaban por este gigante amarillo, todo el equipo tuvo sus grandes momentos de protagonismo demostrando que, con toda claridad, son los merecedores del premio “Mejor quintento”

Víctor se va, y vuelve la normalidad

Cuando el “MVP” nos abandonó diciendo adiós con la manita en alto (N.A. esto se me ha ocurrido porque a estas horas de la noche ando viendo el grandioso programa de Gomaespuma xD) y sucedió la gran aparición del gran Pipo; todo parecía que volvería a la normalidad. Y así fue. Durante unos partidos vimos muestras de calidad por parte de todos: Mariano dirigiendo, Pepe dominando la zona junto con Proc y Sergio, algún recadito de Pipo, la racha anotadora del Doctor, la garra defensiva de Cocacolo y la calidad de Sansonero. Y, a todo esto, Daeron, Edith y yo como espectadores de lujo (N.A. hicimos lo que pudimos, lo prometemos)

La pachanga finalizó con un partido a, no se cuantos puntos la verdad, pero lo finiquitó el Dr. Moon solito, no tuvo necesidad de ayuda ninguna.

Pues, creo que no hay nada más que contar, he intentado que saliese una crónica corta, de verdad, pero no ha salido.

Hasta la próxima semana.

Premios “Doctor Vilches”

  • MVP: Víctor, gran dominador que evitó que Sansonero repitiese título.
  • MVPaquete: Creo que esta semana lo dejaré vacío, porque no veo a nadie candidato a dicho galardón.
  • Si lo se no vengo: Jovenalumno (GRAN ESPECTADOR en el último partido)
  • Mepicoaunqueseaconmihermano.com: Sergio, que gran rivalidad.
  • Se le añoró: Suburu, Pelucho y Ernesto, amén de Karakolillo que nos debe una cena gratis.
  • No me hace falta abuela: Cocacolo, como se quiere y se mima y se todo.
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