Desde el principio, las vibraciones que llegaban desde la pista no eran muy buenas… La diana, sobre la que se clavaban los dardos envenenados de los pachangueros que acudieron a la cancha, era nuestro jugador franquicia Sergio. Bueno, más que a él, las burlas eran hacia el balón que se le ocurrió traer. ¿Era una pelota de baloncesto, era un balón medicinal venido a menos, lo compró en Ikea, o era un globo lleno de aire? No me gustó nada la actitud de los jugadores contrarios, menospreciando a la pobre pelota, como si “sus pelotas” fueran mejores, y claro, al final acabamos todos riéndonos del pobre balón. Hasta el dueño lanzó alguna carcajada que otra. Las consecuencias de esas burlas no tardaron en llegar: El máximo anotador de nuestro equipo creo que fui yo con….. 7/8 canastas??
Vaya manera de “no anotar”. Ni uno, ni otro, ni el de más allá, ni desde aquí, ni desde allí, ni de cerca, ni de lejos, ni con balón, ni sin balón…. y mientras, la pelota de Sergio descojonada de risa detrás de la portería (yo lo vi), vengándose vilmente de su propietario.
Los equipos. El que metía: Marianovic, Suburu, Cocacolo y Ringo; el que no metía: Sergio, Sansonero, Chicho y DrMoon.
La mejor descripción de lo que estaba ocurriendo la dió Chicho, cuando con el corazón saliéndose por la boca balbuceó: “Es el partido que más he corrido y que menos puntos hemos metido”….