No quiero que mis palabras sean más que lo que Alfredo era, sencillez y alegría, amor y vida; también sufrimiento y entrega. Empezar estas líneas desde el pesimismo y la desilusión, sería la mejor forma de traicionar los ideales que Alfredo ha ido transmitiendo allá por donde ha pasado.
Se negaba a aceptar que las personas viviésemos nuestras vidas indignamente, luchaba día a día, minuto a minuto, segundo a segundo por ayudarnos a todos a ser más justos con nosotros mismos y vivir la vida de la forma más plena y digna posible. Sin duda, se trata de lo más parecido al amor que jamás he visto, a la entrega a los demás de todo lo que un ser humano lleva dentro, a estar plenamente al servicio de todas las personas que le rodeaban. Porque hacer algo por los demás era una de las cosas que más sentido aportaba a su vida, lo que le hacía vivirla más plenamente. Por eso tantas personas le lloramos hoy, no sólo porque sentimos un dolor indescriptible al pensar que se ha marchado lleno de vida y de proyectos, sino también porque sentimos que un pilar muy importante en nuestras vidas ha desaparecido, aunque lo ha hecho físicamente, porque parte de nosotros es él y eso nunca se irá.
El baloncesto no era más que una excusa para difundir valores, esos que para él eran tan importantes y, como siempre decía, los que movían a las personas a construir cosas. Libertad y responsabilidad (sin la segunda no puede existir la primera, decía), cooperación y, sobre todo, amor, guiaban cada momento de su vida; y se sentía tan bien con ello que no pensaba en otra cosa que en compartirlo con los demás, daba igual quien fuera, padres y demás familiares, Inés, amigos, deportistas, compañeros de profesión,… Incluso con aquellos que, sin estar de acuerdo con su filosofía, se empeñaban en cambiarla, en vez de respetarla y, por qué no, integrar una parte y crecer con ella.
Querido Alfredo, quién nos iba a decir a los que más te amamos que al final ibas a ser tú nuestra liebre, la persona que impulsara nuestras vidas y nos ayudara a hacerlas un poco más dignas para, después de haberte vaciado, abandonar la carrera y dejar tras de ti una estela llena de amor incondicional, de personas que con tu ayuda son ahora, por lo menos, un poquito mejores y luchan cada día por encontrar un poco más de sentido a sus vidas.
No quiero acabar sin desear ánimo e ilusión a todas las personas que hoy sentimos esta pérdida como si una parte de nosotros se hubiera marchado y agradecer de todo corazón tanto a sus padres como, en especial, a Inés, la entrega y dedicación que han tenido en el cuidado de Alfredo en esta larga y dura travesía. Gracias a ti también, amigo Ángel, por ofrecerme esta oportunidad de decirle al mundo cómo de grande era la persona que se ha marchado para siempre y el legado que deja tras de sí.
QUERIDO AMIGO Y COMPAÑERO, QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE…
Los que hemos podido disfrutar estos días de la retransmisión en teledeporte del mundial sub19 de baloncesto, hemos podido comprobar que las cosas no han cambiado en exceso, que algo sigue fallando. Encontramos jóvenes talentos con unas condiciones físicas y técnicas envidiables, pero que tienen verdaderas dificultades para interpretar el juego, para entenderlo, para aplicar todo ese arsenal de recursos que les enseñan.Cada vez que me enfrento a esta situación, vuelvo a reflexionar acerca de los métodos de enseñanza-aprendizaje que se utilizan en las etapas de formación. ¿Provienen verdaderamente esos métodos de la propia naturaleza del juego? El basket es un deporte de invasión, de lucha, de combate; por tanto, de naturaleza estratégica y táctica. Es por ello que requiere de luchadores inteligentes, creativos, capaces de tomar decisiones y crear recursos, de anticiparse a las situaciones, de proponer soluciones a los problemas que se van generando en la lucha por conseguir alcanzar los objetivos estratégicos y de adaptarse a las situaciones continuamente cambiantes que se dan en el combate, en el cara a cara. Pero, por lo visto estos días en televisión, mucho me temo que siguen sin invertirse grandes esfuerzos en la mejora y, sobre todo, puesta en práctica de estos métodos. Los clubes y las escuelas de élite “arriesgan” bien poco en la innovación y aplicación de nuevas formas de enseñar el baloncesto.Mi objetivo en este artículo no es otro que poner encima de la mesa esta situación y dejar espacio al lector para que saque sus propias conclusiones. Mi propia experiencia me dice que en foros y encuentros de profesionales de baloncesto, no resulta nada fácil hablar de aspectos como la metodología de entrenamiento o detalles tácticos. Más bien tiende a hablarse de nombres, resultados y otros “cotilleos”; en definitiva, más prensa rosa que otra cosa. Lo cierto es que hablamos de “productos” pero no de “procesos de producción”. Seguir leyendo
Querid@s amig@s, quería comenzar este artículo planteando una cuestión que de
be hacernos reflexionar acerca del tema que quiero compartir hoy con vosotros: ¿Cuántas veces podemos leer o escuchar en cualquier medio de comunicación alicantino que se echa de menos que gente de la tierra o, lo que es lo mismo, chicos de la cantera, puedan jugar en nuestros clubes de élite? Los medios de comunicación tienen un papel muy relevante en la denuncia social de éstas y otras cuestiones. Pero deben ser consecuentes con su propia razón de ser. Y es que, recientemente, tan sólo unos pocos nos hemos podido hacer eco de una fantástica noticia: una de las jóvenes promesas del baloncesto alicantino ha conseguido, por primera vez en la historia de nuestro baloncesto, hacerse un hueco entre los doce seleccionados por Juan Antonio Orenga para disputar el Campeonato de Europa Sub-20 de Baloncesto. No es otro que Javier Lucas, ese chico delgado, desgarbado y pelirrojo que juega en la posición de ala-pívot y del que ya os hablé hace algunas semanas en el artículo acerca de las claves que proponía para retornar a la A.C.B.
Sin duda, se trata de una magnífica noticia que, para mí, no ha trascendido de la manera que debiera hacerlo. Y es que se trata del primer resultado de especial relevancia de un trabajo que comenzó hace siete años con la llegada de la que es, sin duda, la persona que mayor influencia positiva ha causado en el desarrollo del baloncesto de formación en Alicante y que no es otro que Alfredo Alquézar, un excelente profesional y persona que llegó desde Huesca de manos de Andreu Casadevall con la intención de implantar una nueva filosofía de trabajo en las categorías de formación del C.B. Lucentum basada en la aportación que las ciencias de la actividad física y el deporte hacen al baloncesto. Se trataba de un cambio radical en la forma de entender cómo debe gestionarse deportivamente la formación de un jugador de élite, enfocando científicamente las diferentes etapas por las que éste debe pasar, desde la selección de talentos hasta el último peldaño que debe subir antes de llegar a la gloria. Posteriormente, fue Andreu Rodilla quién tomó las riendas de la cantera lucentina y en su propia gestión se encuentran los primeros informes que hablaban de un chico de Muro de Alcoy que tenía unas inmejorables condiciones para jugar al baloncesto. No era otro que Javier Lucas. Fue al siguiente año, con las riendas de la base del club de nuevo en las manos de Alfredo Alquézar y de mi mismo, cuando, tras duras negociaciones con la familia del chico, conseguimos convencerlo para empezar a trabajar con nosotros, desechando una importante oferta del Pamesa Valencia. ¡Ahí empezaba todo! Seguir leyendo
Queridos amig@s, ya está aquí la, tan esperada por todos, final A.C.B. Y quién nos iba a decir que,
después de la irregular temporada que ha realizado el Barça y de las dudas generadas por el Real Madrid en la 2ª vuelta de la competición y en sus enfrentamientos de Play Offs, se verían las caras estas dos grandísimas plantillas. Aunque, también hay que decirlo, lo han conseguido por méritos propios y a través del camino que más les gusta a ambos: El Barcelona como “tapado”, sobre todo después de la eliminación de la Euroliga a manos del Unicaja y de los resultados en sus últimos partidos de liga regular; y el Madrid, sabiendo sufrir y resolver sus partidos a base de un ritmo constante durante los cuarenta minutos y mucho trabajo, aderezado de momentos de mucha calidad.
Por tanto, el duelo está más que servido, con dos entrenadores que han sabido im
plantar en sus equipos la manera que tienen de entender el baloncesto y, diría yo, la vida. Por un lado, tenemos a Ivanovic, entrenador con fama de “sargento”, pero que nos ha dado motivos más que suficientes para pensar que se trata de un excelente entendedor y estratega de este bello juego; por el otro, Plaza, un joven entrenador que ha sabido hacerse hueco en ese complicado mundo de los entrenadores de élite a través de mucho trabajo y sacrificio y, sobre todo, de sentido común que, como muchos dicen, es “el menos común de los sentidos”.
Hace ya algunos años (concretamente en la temporada 2000-2001, primera en la que el C.B. Lucentum militaba en la Liga A.C.B.) se presentaba en el Centro de Tecnificación de Alicante el Baloncesto Fuenlabrada de los Perasovic o David Wood. Tuve el privilegio de poder vivir ese partido a pie de pista, colaborando con la A.C.B. en unas tareas de scouting. Entre tanta emoción y momentos de buen baloncesto, fuimos pocos los que pudimos observar que durante unos minutos saltó a la pista un chico joven y delgado que jugaba en la posición de base. Si por algo me llamó la atención ese jugador, fue por su manera de defender. No destacaba por su intensidad o agresividad, sino más bien por su colocación, anticipación y e inteligencia táctica. En cada jugada mostraba especial interés por intentar recuperar el balón, no sólo robándoselo a su propio hombre, sino también anticipando dónde iría el siguiente pase. En definitiva, tenía un instinto especial para robar balones. Durante el resto de la temporada, apenas pude seguir las evoluciones de este joven jugador. Lo que nunca había podido imaginar es que al año siguiente, cosas del destino, tendría la oportunidad de poder trabajar junto a él.
En la temporada 2001-2002, de vuelta a la L.E.B., tuve el honor de ser elegido como uno de los dos entrenadores-ayudante de Julio Lamas, junto al extraordinario Alfredo Alquézar, una excelente persona y amigo y un mejor profesional del baloncesto (quiero aprovechar este momento para desear que salga airoso de una grave enfermedad, lo que es sin duda el partido más importante de su
vida). Para esa nueva andadura y con el objetivo de estar entre los primeros equipos de la competición (y, por qué no, retornar a la A.C.B.) el club decidió apostar por un joven jugador llamado Pablo Prigioni para ocupar una de las dos plazas de base, junto a David Gil. Sí, se trataba del mismo jugador que el año anterior había visitado el Centro de Tecnificación en las filas del Alta Gestión Fuenlabrada y que tan buenas cualidades defensivas había demostrado. Comenzaba así la andadura de este jugador en las filas del Lucentum, que dos años después decidiría dar un salto cualitativo en su carrera fichando por el TAU, club donde ha conseguido sus mayores logros deportivos. Seguir leyendo
Lo prometido es deuda. Aquí os dejo la segunda parte de mi análisis sobre alguna de las claves que desde mi punto de vista debe seguir el Lucentum para lograr el ascenso y consolidación en A.C.B. los más pronto posible
4.- Elección de una filosofía de juego que debe caracterizarse por un equilibrio entre ataque y defensa y un ritmo de juego muy alto e intenso. A mi juicio, deberemos contar con un juego basado en una defensa muy agresiva, compacta y bien estructurada, además de rica en conceptos tácticos con objeto de cambiar continuamente de estímulos a los equipos rivales y en rápidas salidas al contraataque, buscando canastas fáciles en todo momento. Todo esto debe combinarse con la idea en ataque de intentar jugar siempre desde posiciones cercanas al aro que generen situaciones de ventaja tanto dentro de la pintura como en posiciones exteriores. En definitiva, mantener un alto nivel de intensidad y agresividad durante toda la competición puede marcar las diferencias al final de cada partido y de la temporada. Lo más importante será ser fieles a ese estilo de juego. Está claro que jugar de esta manera no será posible sin una buena preparación física, llegando a los momentos importantes de la competición en un óptimo estado de forma. Se antoja, igualmente importante, implantar una serie de valores en la plantilla como son la ética de trabajo, la responsabilidad en las decisiones que tomen dentro y fuera de la cancha y la cooperación como pilares fundamentales sobre los que cimentar la temporada.
5.- Confección de la plantilla: Es, sin lugar a dudas, la decisión más determinante entre las que se tomen a lo largo de todo el año. Pero no deberá confeccionarse la plantilla sin antes haber decidido la figura del entrenador y su forma de entender el baloncesto. No deben buscarse nombres, sino más bien un plantel de jugadores que combine juventud con experiencia y que asegure un bloque compacto con el que competir al máximo nivel durante toda la temporada. Entre las características que debe reunir la plantilla, destacaría: Seguir leyendo
Por todos es sabido que, tras cinco años en la máxima categoría del baloncesto español, el C.B.
Lucentum ha consumado su descenso de categoría. Lo cierto es que los sentimientos invitan a buscar responsables (y, por qué no, hacer budu con ellos), ejercicio que puede resultar de ayuda para calmar esa desazón que provoca el hecho de pensar que el año próximo no pasarán por el Centro de Tecnificación los mejores equipos del panorama nacional, pero que nunca debe ser practicado por los responsables del club. Es ahora, más que nunca, cuando, desde el seno del club, se deben invertir todas las energías en adaptarse lo antes posible a la nueva situación y marcar un nuevo rumbo al club. Una buena manera de aprovechar estos momentos críticos sería plantear una "nueva filosofía" de club, basada en una planificación exhaustiva que dotase al club de sentido en los próximos años; plantear, por tanto, un objetivo común y la estrategia para conseguirlo.
Este es el punto de partida de un trabajo bien hecho, un trabajo profesional. Lo urgente por hacer un equipo lo más competitivo posible para volver a dar el salto de categoría no debe confundirse con lo importante: reforzar y apuntalar la estructura del club hasta convertirla en lo suficientemente resistente para asegurar su supervivencia y perdurabilidad en el tiempo, haciendo frente, con garantías de éxito, a las exigencias que conlleva competir una de las ligas más fuertes del mundo y ser partícipes del sólido proyecto de una empresa llamada A.C.B.
Por tanto, en contra de los que piensan en dar cuatro pinceladas para intentar dar el salto de nuevo a la A.C.B., yo apuesto por un cambio estructural a partir del cual se marquen las pautas a seguir para retornar a la élite y hacer frente a las exigencias que conlleva instalarse en ella. Por tanto, se debe luchar para que en el club convivan objetivos a corto, medio y largo plazo, es decir, que la idea de luchar por el ascenso la próxima campaña no deje en penumbra la intención, por ejemplo, de profesionalizar y estructurar el club o de crear las bases de una sólida cantera que pueda surtir con garantías reales de éxito al primer equipo. Seguir leyendo