Arriba y abajo

Al igual que la homónima serie de televisión, la ACB nos está demostrando que el dinero no da la felicidad pero que sirve para llevar una falsa y aburrida existencia. La irregularidad de los equipos de la parte media alta de la clasificación ha hecho que la verdadera emoción de lo que queda de temporada se sitúe a partir del undécimo puesto.

Y es que si excluimos a un Madrid que, pese a tener dos terceras partes de la mente atendiendo las duras exigencias europeas, vence a base de banquillo; un Juventud el cual, salvo un par de pájaras tamaño catedral de Burgos, es el equipo que mejor juego ha desplegado hasta el momento, ganando o perdiendo; y un Iurbentia Bilbao al cual poco o más bien nada se le puede echar en cara esta temporada (me quito el sombrero otra vez, y las veces que haga falta), el resto de la clase alta -por llamarlos de alguna manera- no están dando la talla que de ellos se esperaba a principio de temporada (y más aun si miramos la relación calidad-precio), contando ya en su haber con un alto número de derrotas que de no ser por la desidia general, serían un verdadero lastre a estas alturas.

Un TAU racheado, un Barcelona triste y sin cabeza de familia, un Pamesa enfermo aunque con síntomas de mejora, un Unicaja decepcionante y un Girona demasiado dependiente de «el otro Gasol» y demasiado pendiente de la construcción, completan los ocho inquilinos del piso de arriba que ahora mismo jugarían por el título. Y lo más preocupante es que ya tienen dos victorias de ventaja sobre el noveno.

El aburrimiento de la zona play off se compensa por la agitación constante de la parte media baja de la tabla donde cualquier fallo a estas alturas puede ser definitivo. La intensidad y la tensión con la que los equipos condenados a luchar por el descenso viven cada uno de sus partidos, supera con creces cualquier enfrentamiento soso-mediático entre los equipos que, acomodados en las alturas, dejan pasar una tras otra las jornadas de la basura bajo la ley de mínimo esfuerzo de cara a las eliminatorias venideras. Con Gran Canaria y Valladolid en tierra de nadie, son ocho los equipos que ahora mismo viven en el piso de abajo de la ACB, y que le dan un poco de vida a la liga regular.

Un Granada sin Borchardt I «el grande», un Murcia con Roe pero sin resulados, un Menorca con demasiada experiencia en estas situaciones, un Manresa cuesta abajo y sin frenos, un Fuenlabrada para el que cada año parece el último, un Cajasol con un galo al frente de demasiados romanos, un Estudiantes «made in croacia» asomando la cabeza y un León que se niega a abandonar la selva de la ACB, son ahora mismo los auténticos animadores de la liga.

(artículo publicado en Bkball.net)

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