NAIA FERNÁNDEZ / DPTO. COMUNICACIÓN FEB
Casi como del popular programa de televisión ‘Pekín Express’ se tratara, los miembros del conjunto malagueño, en una versión sub20, se han cruzado medio mundo para competir con el gigante asiático, la selección china sub 19 que está preparando el Mundial de la categoría, un equipo estadounidense formado por una academia de la federación norteamericana y otro conjunto australiano de similar características, todos ellos en categoría sub20.
Sobre la aventura nos habla José Antonio Sánchez, el delegado del filial del Unicaja que resalta que esta es la segunda ocasión en la que disfrutan de la experiencia.
La ruta comenzaba en Málaga el 1 de junio con destino Madrid, para hacer escala en París y coger un vuelo, en esta ocasión directo, a Pekín. La primera etapa del viaje estaba completada pero ahora había que desplazarse dentro del gigante asiático ya que el modelo de competición implicaba que se disputarían 3 Torneos en otras tantas ciudades diferentes bajo el sistema de liguilla.
UNICAJA, CAMPEÓN
Así que tras un día de descanso, el filial malagueño acudiría a ZunYi. Tras las victorias ante australianos y estadounidenses los andaluces se jugarían el Torneo ante China en un complicado partido que se decidió en la prórroga a favor de los pupilos de Paco Alonso.
Próxima estación Ping Guo donde los españoles volvieron a vencer a los combinados de Australia y EE.UU. pero esta vez una China, muy motivada en un pabellón con más de 4000 espectadores, fue mejor que el equipo malagueño.
La tercera etapa del viaje suponía desplazarse hasta YiLi, localidad situada casi en la frontera con Mongolia. En dicho Torneo se produjo un triple empate porque se ganaron mutuamente EE.UU, Australia y Unicaja, apuntándose el triunfo los malagueños por diferencia de puntos.
OBJETIVO CUMPLIDO
A nivel deportivo desde el cuerpo técnico nos confirman que “hemos cumplido nuestro primer objetivo que no era otro que ver la evolución de distintos jugadores que se encuentran en diferentes circunstancias, desde la incorporación de gente nueva como el pívot Bosnio Kuzmic que habrá firmado 18 puntos de media, a los jugadores que han estado cedidos esta temporada como es el caso de Miki Servera o la inclusión en el grupo de los júniors como Alberto Díaz, y ver cómo son capaces de competir, y ver la ilusión y la predisposición al trabajo de todos ellos. Y como segundo objetivo también se han empezado a establecer conceptos claros para aplicar la temporada que viene”.
Al margen de lo meramente deportivo, tras 15 días de viaje y en una sociedad como la china, las anécdotas son muchas y más las que nos puede transmitir la persona que se encarga del plan de viaje y de que todo esté en su sitio en el momento oportuno, el delegado de equipo. Sánchez nos cuenta que las dificultades para comunicarse fueron una barrera en muchos momentos: “La frontera del idioma para mí fue muy frustrante, porque aunque domino el inglés los chinos no lo controlan y no me podía comunicar con la gente”.
MENÚS COMPLICADOS Y LAVADO A MANO
Tampoco era fácil la alimentación en un país con tradiciones tan diferentes a las nuestras: “Todas las comidas eran iguales. En los bufets del desayuno, la comida y la cena siempre teníamos lo mismo para comer, no había café por las mañanas ni tostadas, el menú no variaba: noodles, arroz y algunos platos ‘exóticos’: pato, tortuga…”
El día a día de un equipo que juega un partido por jornada no era sencillo. “Como delegado del equipo me gusta llevarlo todo muy atado y una de las cuestiones más curiosas que me descuadraron muchísimo es que llegamos al hotel, vamos a hacer la colada, recojo la ropa de los jugadores, la entrego a lavandería y a los 5 minutos me aparece una empleada del hotel que me suelta la bolsa que le había entregado con todos los calzoncillos, calcetines y calentadores de los jugadores. Sin ella saber ni una palabra de inglés acabé entendiendo que en China no se lava la ropa íntima. Nos pasamos los 15 días lavando nuestra ropa y colgándola cada uno en su habitación porque no nos dejaban hacerlo en las terracillas de cada cuarto”.
A partir de ahí José Antonio Sánchez reconoce que “los recintos de juego estaban muy bien, en cuanto a instalaciones los pabellones eran muy buenos y los llenaban fácilmente, eso sí las localidades eran sitios menos abiertos a occidente y nos daba la sensación de que todas estas personas no habían visto un occidental en sus vidas”.
Las horas en los aeropuertos y aviones no las ha querido ni calcular el delegado del filial de Unicaja pero han sido muchas, días enteros incluso, pero la experiencia ha merecido la pena y si se vuelve a brindar la ocasión el conjunto malagueño volverá a participar en este singular ‘Pekín Express’.
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