Hace unos días me pidieron que escribiera un artículo con motivo del vigesimo quinto aniversario del Fuenlabrada, y yo, abrumado con la proposición, acepté sin ninguna duda. No pasaron ni cinco minutos cuando, una vez la neurona A había mandado la información a la neurona B y esta última la había procesado, me di cuenta del berengenal en el que una vez más, y por culpa de mi moral descuidada a la hora de escribir de baloncesto, me había metido. ¡¡ Qué podía decir un alicantino de palabra, obra y omisión sobre el Fuenla!!. Otra vez había dado el “si quiero” sin conocer ni siquiera a la novia. Tras cinco minutos más de consfusión, y otros diez intentando encotrar un enfoque personal y curioso a mi regalo de aniversario, decidí escribir sobre el único nexo que me “unía” al equipo que intentaba homenajear: los jugadores que habían militado en ambos equipos.
Si hacemos una pequeña regresión en el tiempo y nos fijamos en las plantillas de los dos equipos desde la temporada 96/97 -primera del Fuenlabrada en ACB, primera del Lucentum Alicante en LEB, y año cero de mi memoria baloncestística- encontramos hasta un total de catorce jugadores y un entrenador (si la mente no ha vuelto a jugarme otra mala pasada) que, durante este tiempo, en alguna ocasión, han vestido tanto la camiseta azul capitalina como la blanca levantina. Desde los primeros pobladores, Juan Piñero y Fernando López Torras, que en la temporda 97/98 (con el Fuenla en la LEB) cogerían el Talgo desde tierras alicantinas con destino Madrid, hasta Nikola Vasic, llegado este mismo año vía Moscú, y del que se espera, dé al Fuenlabrada todo lo que de él se esperaba en Alicante.
Nombres como el de Ferrán López, quien continua impartiendo en el Fuenla tantos clínics sobre dirección de equipo como el físico le permite; Davil Gil, “el hombre talismán”, cuyo nombre es sinónimo de ascenso (ascendió a la ACB con ambos equipos); Chuck Kornegay, un portento físico del que poco se pudo disfrutar en Fuenlabrada, y a quien el paso del tiempo le jugó una mala pasada en su último año en Alicante; Oriol Junyent, pívot de cuerpo privilegiado, zurda de seda y cabeza agitada, al que la juventud le pesó en la capital y la madurez le valió el reconocimiento en la costa; Jesus Fernández, que regaló dos años de buen baloncesto en tierras madrileñas pero que nunca fue profeta en su tierra; Jorge García, quien con su trabajo y entrega se ha ganado el corazón de ambas aficiones; José López Valera, claro exponente del jugador que pudo ser y no fue, teniendolo casi todo para haber triunfado en este deporte; Berni Hernández, quien abandonó las islas para contribuir a las mejores etapas tanto del Fuenlabrada como del Lucentum en la ACB; o Luis Casimiro, entrenador que parece haber encontrado su sitio en el equipo fuenlabreño después de haber sido héroe y villano en la capital de la Costa Blanca.
Pero hay tres hombres/nombres que destacan por encima del resto: Velimir Perasovic, Jose Manuel Calderón y Pablo Prigioni. Del croata podríamos rellenar entre cuatro y cinco folios enteros solo con halágos por loque me veo incapaz de resumir el impacto que este jugador ha causado ya no solo en el Fuenlabrada (impacto del que seguro escribirán otras personas con mucho más conocimiento del que yo pueda tener), si no en la liga española, y por suerte, y aunque solo fuera un año (creo que el mejor de mi vida, baloncestísticamente hablando, claro)en el Lucentum. Gracias por todo Peras. Del segundo y del tercero (sin duda alguna uno de los mejores cambios de cromos entre Fuenlabrada y Lucentum) igual no llenaríamos tantos folios, de momento, pero a día de hoy pocos pueden negar que José Manuel es uno de los mejores bases españoles de todos los tiempos, y Pablito uno de los mejores bases que han pisado la liga española en los últimos años. Y poder decir que estos tres jugadores forman parte de la historia de tu equipo es un lujo al alcance de muy pocos y del cual hay que estar tremendamente orgulloso.
Bueno, hasta aquí mi pequeño regalo y particular homenaje al Fuenlabrada. Espero no haberos aburrido mucho. Desde Alicante, y con todo el cariño del mundo, mi más sincera felicitación a toda la familia del Club Baloncesto Fuenlabrada por este veinticinco aniversario. Un equipo que si no existiera habría que inventarlo. Y que cumplas muchos más.
(artículo publicado en bkball.net con motivo del aniversario del Baloncesto Fuenlabrada)



Fuenla fuenla…. aún recuerdo aquel año 2004 cuando el ETOSA consiguió milagrosamente remontarles una ventaja que parecía insalvable para que el equipo fuenlabreño descendiera y nosotros nos salvasemos. Pero que unos años después nos vemos en situación muy distinta ambos equipos. Mucho le queda al Lucentum para llegar a esos 25 años. Si llegamos será buena señal!